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Venezuela y Colombia acuerdan reabrir de forma 'gradual' la frontera

Tras un reunión de varios horas entre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su par colombiano, Juan Manuel Santos, ambos anunciaron que se abrirán cinco pasos de frontera a partir de este sábado.
Reuters
11 agosto 2016 19:2 Última actualización 11 agosto 2016 19:34
Presidentes de Venezuela y Colombia acuerdan reabrir pasos fronterizos cerrados hace un año

Presidentes de Venezuela y Colombia acuerdan reabrir pasos fronterizos cerrados hace un año. (Reuters)

CARACAS.- Después de casi un año los presidentes de Venezuela y Colombia acordaron el jueves reabrir de forma gradual los pasos fronterizos entre ambos países.

Tras un reunión de varias horas entre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su par colombiano, Juan Manuel Santos, anunciaron que se abrirán cinco pasos de frontera a partir de este sábado.

Juan Manuel Santos, quien se trasladó a Venezuela para discutir cómo normalizar la situación en el límite entre ambas naciones, afirmó que irán abriendo la frontera de forma gradual. 

"En la medida que vayamos viendo que esa apertura de la frontera está beneficiando a las poblaciones de los dos países, iremos profundizando en otros temas y otros sectores", dijo el presidente Santos al finalizar el encuentro.

Maduro puntualizó que a partir del sábado se reabrirán cinco pasos fronterizos para el movimiento de personas entre las primeras horas de la madrugada y las 21:00 horas, tiempo local.

Funcionarios de ambos gobiernos se mantendrán en negociaciones para definir nuevas políticas de seguridad y de intercambio comercial, informaron los presidentes.

Este acercamiento ocurre tras las fuertes tensiones que produjo la decisión unilateral de Venezuela de mantener cerrados los pasos de frontera desde finales de agosto de 2015, a raíz de un enfrentamiento que dejó heridos a militares venezolanos.

Maduro justificó en su momento el cierre como una medida para enfrentar a paramilitares y contrabandistas del vecino país, pero muchos de sus críticos vieron la decisión como una maniobra política para paliar el descontento que produce en el país petrolero una prolongada escasez de bienes básicos.

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