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Un mes de Trump... caos, decretos, tensión

El republicano ha dirigido sus ataques principalmente a México, su vecino del sur, al que acusa de exportar a Estados Unidos “drogas” y “violadores” a través de la frontera común, donde ya ordenó levantar un muro que espera, paguen los mexicanos.
Redacción 
19 febrero 2017 21:39 Última actualización 20 febrero 2017 5:0
Trump (AFP)

Trump (AFP)

Donald Trump cumple hoy su primer mes como presidente de Estados Unidos. Treinta días repletos de controversias como la divulgación de negociaciones ilegales con Rusia, datos oficiales poco claros, denuncias públicas de fraude electoral sin sustento, la prohibición de la entrada de inmigrantes, y constantes ataques a la prensa y al poder judicial.

Contra los pronósticos o la esperanza de muchos que esperaban ver un Trump más moderado cuando llegara a la Oficina Oval, las primeras semanas del mandatario han estado marcadas también por la “confrontación” en el plano internacional, poniendo en riesgo la relación de Estados Unidos con naciones históricamente aliadas, innovando, además, en la forma de hacer diplomacia, a través de las redes sociales.

El republicano ha dirigido sus ataques principalmente a México, su vecino del sur, a quien acusa de exportar a Estados Unidos “drogas” y “violadores” a través de la frontera común, donde ya ordenó levantar un muro que espera, paguen los mexicanos. Además ha amenazado con retirarse del Tratado de Libre Comercio (TLC) que ambos comparten desde 1994 con Canadá, y ha obligado a empresas, sobre todo automotrices como General Motors, a dejar México.

La apatía del millonario por su vecino del sur ha llegado a tal punto que el presidente Enrique Peña Nieto tuvo que cancelar su visita a Washington, en medio de un tenso intercambio de declaraciones.

Lo cierto es que en sus primeras cuatro semanas, el magnate inmobiliario ha dejado claro que pretende cumplir sus polémicas promesas de campaña y redefinir la política estadounidense, dinamitando además el legado del demócrata Barack Obama, pero su escaso conocimiento de las dinámicas del gobierno federal le ha restado trascendencia -aunque no impacto mediático- a muchos de sus anuncios.

Sus acciones, además, han quedado eclipsadas por sus ataques a la prensa y a los jueces, el fallido lanzamiento de su veto migratorio y el escándalo generado por la dimisión de su asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, tras haber mentido al vicepresidente Mike Pence sobre sus contactos con Rusia durante la campaña.

Sólo el 39 por ciento de los estadounidenses está satisfecho con la actuación de Trump durante su primer mes, según un sondeo publicado esta semana por el centro de investigación Pew, que nunca registró un índice tan bajo en toda la presidencia de Barack Obama.

Desde el día siguiente a su investidura, cuando envió a su portavoz a reprochar a los medios su cobertura del acto, Trump se ha irritado ante cualquier percepción negativa sobre su labor, y ha ventilado esa frustración mediante feroces críticas a la prensa, a la que considera “el enemigo del pueblo estadounidense”.

También ha arremetido contra el sistema judicial de su país a raíz del bloqueo de su veto a los refugiados y los inmigrantes de siete países de mayoría musulmana, que ha dejado de aplicarse y será reemplazado esta semana por un nuevo decreto.

Con un partido Demócrata que no logra recuperarse de la derrota electoral, la reacción de la oposición a Trump ha llegado desde las calles, donde el común denominador en su primer mes como presidente han sido las multitudinarias manifestaciones en su contra, sobre todo de jóvenes, y el rechazo incluso de miembros de su propio partido y del sector empresarial del que salió para intentar gobernar a la nación más poderosa del mundo.