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Charlotte, en estado de emergencia tras protestas y violencia

El gobernador de Carolina del Norte decretó estado de emergencia en la ciudad luego de que se suscitaran enfrentamientos tras una protesta por el presunto asesinato de un hombre afroamericano a manos de agentes de la policía.
AP
21 septiembre 2016 22:39 Última actualización 22 septiembre 2016 1:32
Policía en Charlotte. (AP)

Policía durante una protesta en Charlotte. (AP)


CHARLOTTE, North Carolina.- El gobernador de North Carolina, Pat McCrory, decretó el miércoles por la noche el estado de emergencia en Charlotte tras una segunda noche de protestas violentas por un tiroteo policial. La localidad se ha sumado a la lista de ciudades estadounidenses donde ha estallado la furia por la muerte de un hombre negro a manos de la policía.

McCrory indicó en un comunicado que enviaría a la Guardia Naiconal a Charlotte, la ciudad más grande del estado, donde grupos dispersos de manifestantes seguían atacando a reporteros y otras personas, rompían ventanas y prendían pequeñas hogueras.

Las protestas del miércoles comenzaron como una vigilia, pero un grupo se separó del acto principal y marchó por el centro. La marcha se volvió violenta después de que un participante en la protesta fuera herido de gravedad.

Tras los disparos, policías con equipo antimotines empezaron a lanzar gases lacrimógenos y a avanzar por el centro con los brazos enlazados.

El jefe de policía de Charlotte, Kerr Putney, informó inicialmente que una persona baleada durante la protesta había muerto, pero funcionarios publicaron más tarde un mensaje en Twitter diciendo que el individuo se encontraba hospitalizado en estado crítico en terapia intensiva.

Las autoridades también dijeron que el disparo fue realizado por un civil en contra de otro, y no por la policía. Un agente también estaba siendo tratado por lesiones sufridas durante las protestas, agregaron.


Ante la negativa de las autoridades de revelar algún video sobre la balacera del martes en la que perdió la vida Keith Lamont Scott, de 43 años, el enojo ha crecido al haber emergido dos versiones completamente diferentes sobre lo ocurrido: La policía dice que Scott no obedeció ordenes reiteradas de que bajara su pistola, mientras que residentes del barrio dicen que él sostenía un libro, no una arma, mientras esperaba que su hijo bajara del autobús escolar.

La muerte encendió tensiones raciales en una ciudad que parecía haber tomado distancia de problemas que absorbieron otros lugares.

Seis policías sufrieron heridas menores, dijeron paramédicos.