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Trump y Clinton se enfilan a pelear por la Casa Blanca

Tras el 'Supermartes', la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump se perfilan como los candidatos para la presidencia estadounidense.
AP
02 marzo 2016 0:26 Última actualización 02 marzo 2016 7:9
Especial Clinton y Trump

Especial Clinton y Trump

WASHINGTON.- El republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton arrasaron con el sur durante el Supermartes. Los líderes en las preferencias de sus respectivos partidos obtuvieron victorias en estados de muchos delegados como Georgia, Tennessee y Virginia. Los favoritos entre sus respectivos votantes parecen cada vez más cerca de enfrentarse en la carrera por la Casa Blanca.

Por el lado republicano, Ted Cruz ganó en su estado natal Texas, el gran premio de la noche, así como en el vecino Oklahoma para mantener viva su campaña. El demócrata Bernie Sanders también salió victorioso en su estado, Vermont, además de en Oklahoma, Colorado y Minnesota, pero no logró convencer en su llamado a las minorías, que son cruciales para su partido en los comicios presidenciales.

Sin embargo, la noche perteneció a Trump y Clinton, quienes convirtieron el día más ajetreado de las primarias de 2016 en una vitrina para desplegar su fuerza y preferencia entre el electorado. A falta del resultado de los caucus demócratas de Alaska, cada candidato ganó siete estados — la mayoría en el sur pero también en New England.

Desplegando su confianza, Clinton puso la mira en Trump mientras se dirigía a sus seguidores durante su discurso de victoria.

"Queda claro que nunca había habido más en juego durante esta elección, y que el discurso que escuchamos del otro lado nunca había sido más bajo", afirmó.

Trump también se adelantó a las elecciones generales contra la ex secretaria de Estado, a la que definió como parte del poder político que le ha fallado a los estadounidenses.

"Ha estado aquí por mucho tiempo", dijo Trump desde su lujoso hotel Mar-a-Lago en Florida. "Si no se ha enderezado, no lo hará en los siguientes cuatro años".

Clinton logró triunfos en Texas, Arkansas y Massachusetts, apuntándose su primera victoria en New England, mientras que Trump triunfó en las contiendas republicanas de Arkansas, Massachusetts y Vermont.

El dominio de Trump ha sacudido a los líderes republicanos, que temen que no tenga lo necesario para ser electo en una contienda contra Clinton en noviembre. Pese a que Trump ha profesado tener una buena relación con la élite de su partido, advirtió al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien declaró antes durante la jornada que "este partido no depreda los prejuicios del pueblo". Trump dijo que si no logran establecer una buena relación "tendrá que pagar un alto precio".

Pero todos los esfuerzos por detenerlo han sido en vano, incluyendo una agresiva campaña por parte del senador de Florida, Marco Rubio, por desacreditar al multimillonario empresario.


Para el senador de Florida, Marco Rubio, la noche se convertía en decepción. Se adjudicó su primer triunfo en Minnesota pero no pudo mantener vivas las esperanzas de los funcionarios republicanos que le han presentado como la mejor alternativa del partido a Trump.

Con un ojo puesto en las primaras de Florida el próximo 15 de marzo, Rubio prometió mantener sus esfuerzos por "desenmascarar la verdadera identidad del líder de esta contienda".

Cruz necesitaba desesperadamente ganar en su estado, Texas, para seguir en la carrera. Se impuso a Trump en tres elecciones en estas primarias, más que cualquier otro de sus rivales, algo que recalcó cuando pidió la retirada de Rubio y de los demás aspirantes.

A la espera de más resultados, Trump tiene al menos a 175 delegados del Supermartes, mientras que Cruz ganó al menos 89. En total, Trump lidera a los republicanos con 257 delegados.

Los triunfos de Sanders fueron de poca ayuda para reducir su desventaja con Clinton, quien se aseguró al menos 441 de los 865 delegados en juego. Sanders tiene al menos 262.

Las victorias de Trump en el sur fueron un golpe para Cruz, que alguna vez vio a la región como su oportunidad de abrirle un sendero rumbo a la nominación. En su lugar, vio como Trump, el arrogante magnate neoyorquino, desplegó una sorprendente solidez entre los cristianos y los conservadores sociales.

Los republicanos pasaron meses sin presentarle grandes retos a Trump, asumiendo equivocadamente que su atractivo populista se desvanecería eventualmente. En su lugar, aparentemente solo se fortaleció, ganando estados y generando apoyo por algunas de sus propuestas más polémicas.

En seis de los estados que votaron el martes, la gran mayoría de los votantes republicanos indicó que están de acuerdo con la propuesta de Trump de prohibir el ingreso a Estados Unidos a todos los musulmanes que no cuenten con la ciudadanía. Nueve de cada 10 votantes de Trump buscan a una persona que no esté metida en el plano político y la mitad de ellos estaban molestos con el gobierno, de acuerdo a las encuestas realizadas por Edison Research para The Associated Press y cadenas de televisión.

En la carrera republicana, Clinton recuperó el camino luego de un sorpresivo desafío por parte de Sanders. El senador de Vermont obtuvo un triunfo cómodo en su estado natal y dijo a la multitud durante su discurso de victoria que estaba "muy orgulloso de inculcar los valores de Vermont en todo el país".

Sanders, que animó a sus seguidores con llamados a una "revolución política", ha luchado para ampliar su base de votantes más allá de los jóvenes y los liberales. Su debilidad con los votantes negros, un eje importante del electorado demócrata, volvió a quedar de manifiesto.

Clinton recibió el apoyo de al menos el 80% del electorado negro en el Deep South y Texas. Las mujeres y las personas mayores fueron otros de los pilares de su triunfo.