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Si Trump gana, ¿habría una recesión mundial?

Diversos efectos económicos, como recesiones económicas, podrían golpear no sólo a Estados Unidos sino a todo el mundo si Donald Trump gana las elecciones el próximo noviembre, señala un estudio de Citigroup Inc.
Bloomberg
25 agosto 2016 20:47 Última actualización 25 agosto 2016 21:23
Trump

(AP)

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos podría llevar al caos en los mercados y aumentar la incertidumbre política que inclinaría al planeta hacia una recesión, de acuerdo con Citigroup.

“Una victoria de Trump en particular podría prolongar y tal vez exacerbar la incertidumbre política y administrar una descarga (aunque de corta duración) a los mercados financieros. Un estrechamiento de las condiciones financieras y nuevos aumentos de incertidumbre podrían detonar una desaceleración significativa no sólo en Estados Unidos, sino también a nivel global”, escribió un equipo liderado por el economista en jefe William Buiter.

De manera individual, Buiter ha estado advirtiendo de una recesión global desde hace casi un año, a pesar de que previamente vio una desaceleración en el crecimiento de China como la próxima causa.

En lo que consideran una “conservadora” estimación, el equipo de Citi sugiere que una victoria de Trump podría causar una desviación que estreche las condiciones financieras de Estados Unidos, lo cual afectaría de manera adversa el consumo y la inversión tanto en ese país como en el resto del mundo.

“Una victoria de Trump podría reducir el crecimiento del PIB mundial en cerca de 0.7-0.8 por ciento, de acuerdo con nuestras estimaciones, empujándolo por debajo de nuestro punto de referencia para una recesión global de 2 por ciento global” enfatizó Buiter. Esta definición, sin duda, es una toma arbitraria y subjetiva sobre lo que constituye una recesión global.

El caso base de Citi, sin embargo, es para que Hillary Clinton prevalezca en la elección presidencial. El equipo de Buiter también ve posibles ‘vientos de cola’ para el crecimiento, procedentes de cambios políticos tras las elecciones, sin importar cuál candidato gane.

“Las elecciones podrían ser seguidas por un gran impulse fiscal, quizás como un acuerdo para aumentar el gasto en infraestructura al tiempo que permite a las empresas repatriar ganancias en el extranjero a un precio reducido (bajo una administración Clinton o Trump) o debido a los recortes de impuestos de tamaño considerable (más probable bajo la presidencia Trump), explicó el economista.

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