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Reportes de masacres muestran incapacidad de EU para contener a chiíes en Irak

El combate contra ISIS es el más reciente episodio en el conflicto entre la mayoría chií y la minoría suní en Irak. Más de 700 hombres y niños suníes aún están desaparecidos, pese a los esfuerzos estadounidenses. 
Reuters
23 agosto 2016 13:7 Última actualización 23 agosto 2016 13:8
Irak

Las milicias chiíes no se retiraron de Faluya y enfrentarán cualquier esfuerzo de EU para limitar su rol en operaciones contra ISIS. (Reuters)

WASHINGTON.- Milicias chiíes detuvieron, torturaron y abusaron en junio a muchos más civiles suníes en Irak durante la captura de Faluya que lo admitido públicamente por funcionarios estadounidenses, según una investigación de Reuters.

Más de 700 hombres y niños suníes aún están desaparecidos, cerca de dos meses después de la caída del bastión del grupo yihadista Estado Islámico. Los abusos tuvieron lugar pese a los esfuerzos de Estados Unidos para restringir el papel de las milicias en la operación, incluyendo la amenaza de retirar su apoyo aéreo, según funcionarios iraquíes y estadounidenses.

Pero los esfuerzos de Estados Unidos tuvieron poco efecto. Las milicias chiíes no se retiraron de Faluya, donde participaron en saqueos, y ahora prometen enfrentar cualquier esfuerzo estadounidense para limitar su rol en próximas operaciones contra Estado Islámico.

Los milicianos mataron al menos a 66 hombres suníes y abusaron de al menos  mil 500 otros que huían del área de Faluya, según entrevistas con más de 20 sobrevivientes, líderes tribales, políticos iraquíes y diplomáticos occidentales.

Ellos dijeron que hombres fueron baleados, golpeados con mangueras de goma y en varios casos, decapitados. Sus testimonios fueron respaldados por una revisión de Reuters a una investigación de autoridades locales iraquíes y un testimonio en video y fotografías de sobrevivientes tomados inmediatamente después de su liberación.

El combate contra Estado Islámico es el más reciente episodio en el conflicto entre la mayoría chií y la minoría suní en Irak, desatado por la invasión liderada por Estados Unidos en 2003.

La guerra puso fin a décadas de gobierno suní bajo Saddam Hussein y llevó al poder a una serie de gobiernos dominados por partidos islamistas chiíes patrocinados por Irán.

La incapacidad de Washington para restringir la violencia sectaria ahora es una preocupación central para el gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mientras avanzan sus planes de ayudar a las fuerzas iraquíes a recuperar la ciudad de Mosul, la capital de Estado Islámico en Irak.

Líderes suníes de Irak y diplomáticos occidentales temen que las milicias chiíes puedan cometer excesos peores en Mosul, la segunda ciudad más grande del país. Estado Islámico, el grupo extremista suní, capturó la ciudad en junio de 2014.