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Papa Francisco pide una distribución justa de riqueza mundial

Ante 170 países que participan en una conferencia de la FAO, el líder de la Iglesia católica dijo que es "doloroso ver que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por las prioridades del mercado, por 'la primacía del beneficio', que ha reducido los alimentos a una mercancía.
AP
20 noviembre 2014 7:12 Última actualización 20 noviembre 2014 7:12
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Papa Francisco

El Papa Francisco dijo que "pedimos dignidad, no caridad". (Reuters)

ROMA. El Papa Francisco exigió una distribución más justa de la riqueza mundial para los pobres y hambrientos, diciendo a una conferencia sobre nutrición de Naciones Unidas que el acceso a la comida es un derecho humano básico que no debería estar sujeto a la especulación de los mercados ni a la búsqueda de beneficios.

"Pedimos dignidad, no caridad", dijo Francisco a la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO).

El pontífice pronunció su discurso un día después de que los más de 170 países presentes en la conferencia adoptasen unas nuevas directrices voluntarias para evitar la desnutrición, promover las dietas saludables y reducir la obesidad en todo el mundo.

En la actualidad, un tercio de la población mundial sufre deficiencias nutricionales del tipo de las causantes del 45 por ciento de todas las muertes infantiles en 2013, según los datos de la ONU. Al mismo tiempo, 42 millones de niños menores de cinco años tienen sobrepeso y unos 500 millones de adultos eran obesos en 2010.

Francisco recordó que cuando San Juan Pablo II se dirigió a la primera conferencia de la ONU sobre nutrición en 1992, advirtió contra el riesgo de la "'paradoja de la abundancia', por la que hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines están ante nuestros ojos".

El papa dijo que, desafortunadamente, esa paradoja sigue vigente hoy en día.

El líder de la Iglesia católica ha hablado con frecuencia sobre la difícil situación de los pobres y los hambrientos, denunciando el "azote del hambre" en su discurso de Pascua de este año y señalando que los necesitados del mundo podrían alimentarse con toda la comida que se desperdicia.

Naciones Unidas estima que un tercio de todos los alimentos que se producen se pierden por los deshechos y los desperdicios.

"También es doloroso ver que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por las prioridades del mercado, por 'la primacía del beneficio', que ha reducido los alimentos a una mercancía como otra cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera", dijo el Papa Francisco.