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Lanzan potencias carrera energética en el Ártico

El calentamiento global abrirá un “tesoro” de reservas de petróleo equivalente a 90 mil millones de barriles. La Organización Marítima Internacional advierte que no hay convenciones que regulen las operaciones.
Gabriel Moyssen
25 febrero 2014 20:34 Última actualización 26 febrero 2014 5:0
[Bloomberg] La AIE calcula que la demanda global de petróleo en el 2013, será de 240,000 barriles por día. 

En el denominado “techo del mundo” existe 13 por ciento de las reservas sin descubrir de petróleo. [Bloomberg/Archivo] 

El legendario Paso del Noroeste, la peligrosa ruta entre los hielos del Océano Ártico que durante siglos los navegantes buscaron para unir a Europa, América y Asia, ya es una realidad por el calentamiento global, que abre al apetito de las potencias las vastas riquezas energéticas de una región que permanece sin leyes ni límites claros.

El Servicio Geológico de Estados Unidos considera que en el “techo del mundo” existe 13 por ciento de las reservas sin descubrir de petróleo, equivalentes a 90 mil millones de barriles de crudo –su consumo en doce años– y 30 por ciento de las de gas natural. Su capa congelada disminuyó casi 50 por ciento en verano en las últimas cuatro décadas y las proyecciones adelantan que para 2020 las aguas estarán libres hasta un mes; para 2050 los buques ordinarios podrán cruzar todo el año la Ruta del Mar Septentrional y los de casco reforzado podrán hacerlo a través del Polo Norte, ahorrando hasta 40 por ciento del tiempo que se requiere para viajar entre Yokohama y Hamburgo usando el Canal de Suez.

Tráfico

En 2013, sólo 71 barcos mercantes cruzaron la Ruta del Mar Septentrional, en comparación con 18 mil que lo hicieron en el Canal de Suez; pero Rusia, que acelerará la exportación de hidrocarburos a China, Japón y Asia meridional, espera que el número se multiplique por 30 hacia 2020, mientras que el tráfico marítimo en el Estrecho de Bering, entre Alaska y el territorio oriental ruso, aumentó 50% entre 2005 y 2012.

Once países no ribereños, como Japón y Singapur, han enviado embajadores al Consejo del Ártico y es que, resumió Wang Chuanxing, experto de la Universidad Tongjiu de Shanghai al diario británico The Guardian, para la economía china, que depende en 50 por ciento del comercio exterior, “es vital la apertura de las vías nórdicas”, que serán atravesadas cada año por 500 mil millones de dólares en mercancías del coloso asiático.

Hostil

La Organización Marítima Internacional negocia en Tromso, Noruega, un Código Polar fijando normas de seguridad, ecología, y entrenamiento, pues “no hay convenciones que regulen las operaciones; es un lugar hostil, a oscuras la mitad del año y donde la temperatura es extrema, los centros poblados y la infraestructura básica son remotos”, explicó el director de la Asociación de Propietarios de Barcos de Noruega, Sturla Henriksen.

Este año, el consorcio formado por Rosneft y ExxonMobil empezará a buscar petróleo en el Mar de Kara, al norte de Siberia, donde espera tener mejor suerte que Shell, luego de que el 24 de enero una corte en Estados Unidos determinó que el permiso que obtuvo para explorar el Mar de Chukchi fue ilegal. La Sociedad Wilderness, que objetó la medida, subrayó que el área contigua a Alaska alberga especies como el oso polar y la morsa, además de una “vibrante cultura indígena de subsistencia”.

Negativa
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El Senado de EU no ha ratificado la Convención sobre Derecho del Mar, que da garantías exclusivas a los países ribereños hasta 200 kilómetros del litoral y avala su ampliación a 563 kilómetros.

El potencial energético detonó el interés en el círculo Ártico