Mundo

La inmigración, Donald Trump y el Ku Klux Klan

Las propuestas de Donald Trump sobre la inmigración, como la construcción de un muro entre México y EU avivaron al KKK, cuyos líderes ven en las ideas del virtual candidato a la presidencia por el Partido Republicano un apoyo a su lucha nacionalista.
AP
30 junio 2016 20:59 Última actualización 30 junio 2016 22:26
Reunión del KKK (AP)

Reunión del KKK (AP)

BIRMINGHAM.— Surgido de las cenizas de la guerra civil en el sur de Estados Unidos, el Ku Klux Klan (KKK) desapareció y renació antes de perder la batalla contra de los derechos civiles de los negros en la década de 1960.

Perdió miembros, se dividió y varios de sus militantes terminaron en la cárcel por una serie de asesinatos de negros. Muchos pensaron que la organización ya no existía y era apenas un fantasma de capas blancas, símbolo del odio y la violencia.

El KKK, sin embargo, sigue vivo y sueña con volver a ser lo que fue: un imperio supremacista blanco invisible, cuyos tentáculos se esparcen por toda la sociedad y al conmemorar sus 150 años, el Klan trata de adaptarse a los tiempos modernos.

1


Reunión del KKK (AP)


Y su principal causa ya no es la lucha contra los derechos civiles de los negros sino frenar la inmigración, según Brent Waller, imperial wizard (máximo líder) de los United Dixie White Knights de Mississippi.

Varios líderes del Klan coinciden en que el que Donald Trump tenga prácticamente asegurada la nominación presidencial republicana es un indicio de que la visión de esa organización está ganando peso.

"Venimos diciendo desde hace 40 años que hay que construir un muro" en la frontera con México, como propone Trump, expresó Thomas Robb, líder de una filial del Klan de Arkansas.

Decenas de miembros del KKK siguen reuniéndose al aire libre en el sur para prenderle fuego a cruces durante la noche y en tiempos recientes han circulado panfletos de la agrupación en barrios suburbanos tanto del sur como del norte.

Y algunas agrupaciones independientes del Klan dicen que se están uniendo a otras organizaciones más grandes para ganar fuerza.

En una serie de entrevistas para la agencia Associated Press, líderes del Klan dijeron que sienten que la política estadounidense avanza en la dirección que ellos quieren y que se está esparciendo una mentalidad nacionalista, de nosotros contra ellos, en todo el país.

El deseo de frenar o al menos contener la inmigración --algo que pregona el Klan desde la década de 1920-- es más fuerte que nunca. Y aumentan los afiliados a medida que se acerca el final del segundo término del presidente Barack Obama.

Unirse al Klan es sencillo, siempre y cuando uno sea blanco y cristiano. Solo hay que llenar un formulario. Se pueden comprar las típicas batas blancas del Klan por 145 dólares en internet, donde también se venden batas de satín por 165 dólares.

Si bien el Klan aterrorizó a las minorías durante el último siglo, sus líderes presentan ahora una imagen que es más virulenta que violenta.

Dirigentes de distintas agrupaciones del Klan dicen que tienen reglas contra el uso de la violencia, salvo que sea en defensa propia, y hasta los propios detractores admiten que la organización se ha moderado luego de que varios de sus miembros fuesen presos por provocar incendios, golpizas y atentados con bombas o armas de fuego.

"Se cree que el Klan sigue involucrado en atrocidades, pero sin ninguna duda, no es tan violento como el Klan de los años 60", afirmó Mark Potok, del Southern Poverty Law Center, una organización que vigila las actividades de grupos que considera extremistas.

"Eso no quiere decir que es una agrupación benigna que no apela a la violencia política", agregó.

Los líderes del Klan dijeron que la mayoría de sus agrupaciones son pequeñas y operan en forma independiente.

Es imposible saber cuántos afiliados tiene el Klan hoy ya que sus agrupaciones no dan esa información, pero sus líderes afirman que son miles, integrados a grupos llamados Klaverns.

"La mayoría de las organizaciones del Klan pueden llevar a cabo un acto en el baño de un McDonald's", expresó Chris Barker, "imperial wizard" de los Leales Caballeros Blancos del KKK en Eden, North Carolina. Su klavern, dijo, "cuenta con cerca de tres mil 800 miembros".

La Liga Antidifamación judía, que observa las actividades del Klan, describe a los Leales Caballeros Blancos de Barker como la organización más activa que tiene el Klan hoy, pero calcula que no cuenta con más de 200 afiliados. Y estima que a nivel nacional, el Klan tiene unos tres mil miembros.

El Southern Poverty Law Center, con sede en Alabama, estima que el Klan cuenta con 190 filiales en todo el país, con seis mil miembros en total, comparado con los 2.5 millones que se cree llegó a tener en los años 20.

1


Reunión del KKK (AP)


"La idea de unificar al Klan como en los años 20 sigue siendo un sueño del Klan, pero no se está haciendo realidad", dijo Potok.

El KKK fue creado por seis exoficiales confederados (del sur) después de la Guerra Civil de 1861 a 1865.

Inicialmente era una especia de fraternidad universitaria que usaba ropas ceremoniales y daba extraños títulos a sus dirigentes. Al poco tiempo, sin embargo, negros que habían sido liberados estaban siendo aterrorizados y se responsabilizó al Klan por ello.

Cientos de personas fueron agredidas o asesinadas mientras los blancos trataban de recuperar el control de la Confederación tras su derrota. El Congreso proscribió al Klan en 1871 y la agrupación desapareció.

El Klan parecía algo del pasado hasta que estalló la Primera Guerra Mundial y renació para oponerse a la llegada de olas de inmigrantes, sobre todo europeos.

Creció cuando la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (conocida por sus siglas en inglés, NAACP) intentó anular las leyes que proclamaban la segregación racial en los años 20. Millones de personas se le unieron, incluidos líderes comunitarios como banqueros y abogados.

Pasado ese momento de apogeo, el Klan perdió nuevamente miembros y hacia mediados de los años 60, en plena batalla por los derechos civiles de los negros, contaba con unos 40 mil afiliados.

Muchos de sus miembros fueron hallados culpables de recurrir a asesinatos para combatir el movimiento a favor de la igualdad de derechos en estados como Mississippi y Alabama, donde un miembro del Klan sique preso por colocar una bomba que mató a cuatro niñas negras en una iglesia de Birmingham en 1963.

Por más que trate de presentar una nueva imagen, el Klan sigue quemando cruces. Al ponerse el sol en una cálida tarde de abril, miembros del Klan formaron un enorme círculo en un terreno del noroeste de Georgia y le prendieron fuego a una esvástica nazi.

Todas las notas MUNDO
Hallan 74 cuerpos de inmigrantes en una playa de Libia
Hay 1.4 millones de niños en riesgo inminente de morir de hambre: UNICEF
Malasia aún no determina la causa de muerte del Kim Jong-nam
Avioneta se estrella contra centro comercial en Australia
Canadá registra aumento de peticiones de asilo
Tillerson y Kelly se reunirán este jueves con Peña Nieto
Grecia se hunde aún más en la pobreza, a pesar de 7 años de rescates
Sismo remece a la capital de Panamá; no hay reportes de daños
Trump designa a nuevo asesor de Seguridad Nacional
Embajador ruso ante la ONU muere en Nueva York
Oficialismo aventaja en elección presidencial de Ecuador, pero le acecha una segunda vuelta
Líderes anuncian cumbre de la UE para decidir futuro sin Gran Bretaña
Le Pen avanza en encuestas por temores de seguridad
Trump recibe plan de paz para Ucrania, según The New York Times
Pence tranquiliza a la UE con mensaje de apoyo de Trump
Legisladores británicos debaten revocar invitación a Trump
Crisis entre Norcorea y Malasia tras asesinato de Kim Jong-nam
ONU y gobierno declaran hambruna en parte de Sudán del Sur
Un mes de Trump... caos, decretos, tensión
Ciencia, tecnología e ingeniería se verían afectadas por Trump
Comentario de Trump causa 'roces' entre Suecia y EU
Estados Unidos planea detención y deportación agresiva de indocumentados
Teléfono de Hitler, vendido en 243 mil dólares
Ecuatorianos celebran elecciones para sucesor de Rafael Correa
El discreto estilo de Rex Tillerson