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Clinton y Trump se 'trolean' durante gala benéfica

Si el debate del miércoles planteó si los dos candidatos podían dejar al otro fuera de combate o recibir un puñetazo, el encuentro de este jueves puso a prueba la habilidad de ambos para decir frases graciosas y soportar una broma.
Bloomberg
21 octubre 2016 12:41 Última actualización 21 octubre 2016 13:38
Hillary Cñlinton/ Donald Trump. (Reuters)


Tras el último debate, Hillary Clinton y Donald Trump, volvieron a sentados a la misma mesa en una cena de beneficencia famosa por sus discursos humorísticos. (Reuters)

Donald Trump dijo que estaba en una sala llena de gente maravillosa en la cena de la Alfred E. Smith Memorial Fundation en Nueva York.

“O como dice Hillary, la multitud más grande de esta temporada”, dijo el candidato presidencial republicano riéndose, en tanto también reía su rival demócrata, Hillary Clinton. “Es cursilería”.

Pero a medida que fue avanzando, el discurso de Trump se volvió más mordaz.

“Aquí está, esta noche, simulando que no odia a los católicos”, dijo. Varios entre los presentes abuchearon.

Trump siguió adelante: “Todos conocen, por supuesto, la creencia de Hillary de necesitar una aldea, como en Haití, adonde llevó una cantidad”. Esto fue recibido con más burlas. La sonrisa permanecía en el rostro de Clinton, pero no se reía.

Ambos candidatos se mostraron en general afables, aunque duros entre sí, pero Trump aparentemente no interpretó bien a este público particular reunido en su ciudad natal, fuertemente demócrata. De todos modos, a pesar de los momentos de abucheo, los mejores chistes de Trump desataron risas en toda la sala. El mayor clamor de aprobación se produjo a expensas de su esposa.

“Los medios son más prejuiciosos que nunca conmigo”, dijo Trump. “¿Quieren una prueba? Michelle Obama da un discurso y les gusta a todos. Es fantástico. Piensan que ella es absolutamente genial. Mi esposa, Melania, pronuncia exactamente el mismo discurso. ¡Y la critican! ¡No lo entiendo! ¡No sé por qué!”

Veinticuatro horas después de haber mantenido un combate verbal feroz en su último debate en Las Vegas y haberse negado a estrecharse la mano, Clinton de 68 años, y Trump, de 70 años, volvieron a estar casi codo a codo, sentados a la misma mesa en el salón de baile del Waldorf Astoria, una cena de beneficencia famosa por sus discursos humorísticos.

Si el debate del miércoles planteó si los dos neoyorquinos que compiten por el cargo máximo del país podían dejar al otro fuera de combate o recibir un puñetazo, el encuentro del jueves puso a prueba la habilidad de ambos para decir frases graciosas y soportar una broma.

Clinton, que habló en segundo lugar, comenzó con los comentarios autocríticos y los gestos graciosos que han sido característicos de banquetes anteriores.

Desató grandes risas cuando dijo al público “Quiero ponerlos a todos ustedes en un canasto de adorables”.

Le dijo a Trump que si no le gustaba lo que estaba diciendo “Tienes la libertad de ponerte de pie y gritar ‘¡Falso!’ mientras estoy hablando”. Fue una referencia a la costumbre de Trump de interrumpir sus comentarios durante los tres debates presidenciales.

Clinton también adoptó un tono más mordaz a medida que avanzaba su discurso y agregó que después del discurso de Trump “disfrutaré escuchando a Mike Pence negar que alguna vez se lo diste”.

Trump, con los brazos cruzados, se rió.

“Suspendí mi riguroso horario de la siesta para estar aquí”, bromeó Clinton. “Y es un regalo para ustedes porque generalmente cobro mucho por discursos como éste”.

La broma de Clinton que desató más risas fue la referida a los comentarios despectivos de Trump sobre la apariencia de las mujeres. “La gente mira la Estatua de la Libertad y ve un símbolo orgulloso de nuestra historia como país de inmigrantes, un faro de esperanza para los habitantes del mundo entero. Donald mira la estatua de la libertad y ve un cuatro”, dijo Clinton. “Tal vez un cinco, si pierde la antorcha y la tabla y se cambia el peinado”.

A Trump no le hizo gracia el comentario.

“Mirando hacia atrás, tuve que escucharlo a Donald en tres debates completos. Y él dice que no tengo suficiente energía. Son cuatro horas y media. He estado con Donald Trump más tiempo que con cualquiera de mis directores de campaña”, dijo Clinton en tanto Trump miraba inmutable. “Miren, siento el más profundo de los respetos por personas como Kellyanne Conway. Trabaja día y noche para Donald, y como es contratista, probablemente ni siquiera le pague”.

Durante el debate del miércoles, Trump describió a Clinton como “una mujer muy desagradable”. Ella lo llamó “el candidato presidencial más peligroso” en la historia moderna. Al día siguiente, la tradición en esta cena que lleva 71 años exigía que los dos se burlaran uno del otro alegremente. Sus lugares de ubicación estaban separados sólo por el cardenal Timothy Donal, el arzobispo de Nueva York.

Antes de que los candidatos hablaran el jueves, Al Smith IV, el bisnieto del 42° gobernador del estado los exhortó a ser amables. Desató risas cuando contó una escena imaginaria en la que Trump saludaba a Clinton y le preguntaba cómo estaba, y ella le respondía “Bien, ahora, sal del vestuario de mujeres”.

Como es habitual, los  mil 500 asistentes estaban vestidos de etiqueta. Pagaron entre 3 mil y15 mil dólares por persona, recaudando unos 6 millones para obras de beneficencia católicas que brindan servicios a niños pobres de Nueva York, según Joseph Zwilling, portavoz de la Arquidiócesis de Nueva York.

La sala estaba llena de titanes de Wall Street. Sentados en el estrado se hallaban, entre otros, el máximo responsable de Bank of America, Brian Moynihan, el máximo responsable de NASDAQ, Robert Greifeld, el administrador de fondos de cobertura Roberto Mignone, y Mary Erdoes, máxima responsable de Gestión de Activos en JPMorgan Chase & Co.

El programa de la cena del jueves ofreció las biografías de ambos candidatos -cada una en un tono diferente que reflejaba las dos campañas. En el refrito frontal de la vida de Clinton, se la presenta como la hija de un pequeño empresario que asistió al Wellesley College y a la Facultad de derecho de Yale, donde conoció a Bill Clinton, mencionando a continuación su carrera, primero, como defensora de niños, y luego como primera dama de Arkansas, posteriormente esposa del presidente, seguida por sus períodos como senadora estadounidense y secretaria de Estado.

Trump se describió a sí mismo con superlativos como “la definición misma del éxito estadounidense” un “destacado promotor inmobiliario de bienes raíces de primera calidad” cuya “inteligencia empresarial no tiene parangón”.

Trump dijo al público que durante el debate “dije que Hillary era una mujer desagradable y después de oírla hablar y hablar, Rosie O’Donnell ya no me cae tan mal”.

Y: “Algunos creen que esto es difícil para mí, pero la verdad es que soy una persona muy modesta, muy modesta. Es verdad. De hecho, muchos me dicen que la modestia es quizá mi mejor cualidad”.

Clinton tuvo también sus chistes breves. “Tendremos la primera mujer presidente o la primera presidente que inició una guerra en Twitter con Cher”, dijo.

“También es fantástico ver aquí al alcalde Bloomberg”, dijo Clinton, sonriendo al ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, uno de los invitados al estrado. “Es una pena que no hable esta noche. Me genera curiosidad oír lo que tiene para decir un multimillonario”.

Bloomberg es fundador y propietario mayoritario de Bloomberg LP, la sociedad matriz de Bloomberg News.

Ninguno de los comentarios de Clinton generó abucheos.

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