Mundo

Futuro de Rousseff se convierte en un 'show prime time'

La votación final en la Cámara baja se dará en domingo, un día en que los brasileños suelen reunirse frente al televisor. Incluso un partido de futbol fue reprogramado para no empalmarse con lo que ocurrirá en el Congreso.
Bloomberg
15 abril 2016 11:12 Última actualización 15 abril 2016 16:8
congreso brasil

(Reuters)

El domingo a las 2 de la tarde (hora local), el cruento drama político que tiene casi paralizado a Brasil llegará a su clímax.

El país está preparado. Se han levantado barricadas en la explanada del Congreso Nacional. Un importante partido de fútbol fue reprogramado, los centros comerciales podrían cerrar. Gigantescas pantallas exteriores transmitirán la votación de la Cámara de Diputados que podría colocar a la presidenta Dilma Rousseff a un paso del juicio político.

Luego de que varios partidos aliados dejaran la coalición de Rousseff, se espera que la oposición logre dos tercios de los 513 escaños de la Cámara baja para que el proceso llegue al Senado.

Si el proceso pasa a la Cámara alta, ésta debe votar sobre si enjuiciar a la presidenta brasileña por violar las leyes presupuestarias. Si se aprueba la moción -en una votación prevista para el 11 de mayo-, Rousseff sería suspendida automáticamente, reemplazada por el vicepresidente Michel Temer y llevada a un proceso que podría durar seis meses.

La tensión es palpable y los adversarios y los partidarios de Rousseff la alimentan para influir en la decisión.

Antes de que comience la votación, habrá manifestaciones en las grandes ciudades y los pequeños pueblos en las que las fuerzas a favor de Rousseff se vestirán con el rojo del Partido de los Trabajadores y los activistas que quieren el juicio político lucirán el verde y amarillo de la bandera.

El presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, planea dar a la votación un tinte de espectacularidad desde el principio al leer en voz alta los nombres de los 513 integrantes del cuerpo cuando pase lista.

“Ninguno de los bandos está totalmente seguro de tener los votos que necesita”, dijo Paulo Calmon, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia. “Están “tratando de crear una mentalidad de rebaño”.

Al realizar la votación un domingo, cuando las familias brasileñas suelen reunirse en las casas, los bares o los restaurantes con el televisor a todo volumen, Cunha ha garantizado la máxima exposición, incluso para aquellos que tratan de evitar la política.

Cunha es el maestro de ceremonias, miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño que se lanzó contra Rousseff el año pasado, por la época en que los fiscales revelaron que él mismo estaba siendo investigado por presuntamente haber escondido dinero relacionado con la corrupción en una cuenta de un banco suizo.

En el caso de Rousseff, la acusación que motiva el pedido de juicio político contra ella es que usó artimañas contables para ocultar el déficit de presupuesto, lo cual, dice ella, no es un delito que justifique el juicio político.

La presidenta niega haber cometido actos indebidos. Sin embargo, a los ojos de muchos brasileños, es culpable de algo mucho peor: estar al mando de una economía que se ha hundido en una recesión agobiante.

Algunos brasileños están a favor del juicio político porque están hartos del deplorable estado de la economía y la ola de escándalos de corrupción.

Eyel Carvalho, de 30 años, es uno de ellos. También quiere que todo el asunto se termine de una vez.

Las manifestaciones en Brasilia a menudo han hecho “casi imposible” su trabajo de brindar servicios logísticos a los bancos y los ministerios del gobierno. Aplaudió la decisión de realizar la votación un domingo porque asegurará la transparencia… y no interrumpirá la semana de trabajo.

“Como ciudadano, me siento un payaso, parte de este teatro político”, señaló. “Para que la votación tenga algo de legitimidad, tiene que realizarse donde la gente pueda verla”