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Fidel Castro, una vida en el poder 

A sus 90 años, Fidel ya no toma decisiones estratégicas ni cotidianas, ya no tiene esa estatura imponente ni el paso ágil, pero sigue presente, muy presente en Cuba.
Vivian Nuñez | Corresponsal
12 agosto 2016 12:17 Última actualización 12 agosto 2016 12:19
Fidel Castro, ilustración interior

Fidel Castro, ilustración interior


Fidel Castro
cumple este 13 de agosto 90 años apartado desde hace una década de la vida pública y viendo como su hermano Raúl aplica reformas económicas y dialoga con el otrora archienemigo, Estados Unidos, centro de sus críticas durante los 47 años que estuvo al frente de los destinos de Cuba.

“Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana”, le propuso al presidente Barack Obama, poco después de que éste finalizara su visita a la isla, en marzo pasado.

La última oportunidad que se le vio en público fue en la clausura del VII Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, en abril pasado, ocasión en la que pareció despedirse. “Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala”, dijo.



En ese discurso también elogió la labor de su hermano: “Los felicito a todos, y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo”.

Cuando derrocó a tiros al dictador Fulgencio Batista y entró victorioso a La Habana en enero de 1959, Fidel Castro vaticinó que lo más difícil comenzaba entonces.

Con un programa social concebido desde antes de la lucha guerrillera de abierto contenido nacionalista, su gobierno comenzó a sufrir desde un inicio los embates de Estados Unidos.

Acciones y reacciones se sucedieron hasta que Washington rompió relaciones, financió una invasión mercenaria organizada por su Agencia Central de Inteligencia (CIA) y estableció el bloqueo a la isla que aún se mantiene. Castro, por su parte, nacionalizó las propiedades estadounidenses y declaró el carácter socialista de la revolución.

En 1959, Cuba tenía una tasa de analfabetismo del 57 por ciento (hoy técnicamente inexistente), un médico cada casi mil habitantes (hoy 7.7) y una mortalidad infantil de 42 por cada mil nacidos vivos (hoy 4.2).

En 1961, miles de jóvenes de diferentes estratos sociales protagonizaron la Campaña de Alfabetización y en un año redujeron al 3.9 por ciento las personas que no sabían leer ni escribir. Actualmente un programa cubano de alfabetización se aplica en numerosos países.


Hoy la isla tiene en los servicios sus profesionales de la salud uno de los principales renglones de exportación, incluido un desarrollo biotecnológico con medicamentos de punta.

Pero el enfrentamiento con Estados Unidos tuvo desde sus comienzos otra consecuencia: Cuba, aislada de su entorno natural latinoamericano –salvo México-, se alineó con la entonces Unión Soviética y demás países socialistas, con quienes realizaba el 78.6 por ciento de su comercio, estatificando su economía.

En opinión del exministro de economía José Luis Rodríguez, a pesar de los ritmos de crecimiento obtenidos durante los años de la URSS, la isla “no alcanzó a realizar los cambios estructurales indispensables para reducir su nivel de dependencia externa y sostener el avance social acumulado en todos estos años”.

A sus 90 años, Fidel ya no toma decisiones estratégicas –como enviar tropas a Angola- ni cotidianas –como indicar cuántas cajas de cervezas deben venderse a cada familia-. Ya no tiene esa estatura imponente ni el paso ágil, pero sigue presente, muy presente en Cuba.

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