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En Cuba, el control de precios pone en “jaque” a taxistas

Los taxis privados, en su gran mayoría autos estadounidenses con más de 60 años de fabricación, conocidos como “almendrones”, constituyen una alternativa muy utilizada por los cubanos a pesar de su elevado costo.
Corresponsal Vivían Núñez 
12 febrero 2017 19:55 Última actualización 13 febrero 2017 5:0
Los tradicionales taxis amarillos de Nueva York han dejado de ser una garantía prendaria para conseguir fácilmente un crédito. (Bloomberg)

Los tradicionales taxis amarillos de Nueva York han dejado de ser una garantía prendaria para conseguir fácilmente un crédito. (Bloomberg)

LA HABANA.- Trasladarse por estos días en La Habana utilizando taxis privados se ha convertido en todo un desafío como resultado de la contradicción entre una actividad particular que se rige por la oferta y la demanda y la intención del gobierno provincial de regularla con tarifas fijas.

En un país sin metro y donde el transporte público estatal es sumamente deficitario, los taxis privados, en su gran mayoría autos estadounidenses con más de 60 años de fabricación, conocidos como “almendrones”, constituyen una alternativa muy utilizada por los cubanos a pesar de su elevado costo.

Sin embargo, desde el viernes pasado un recorrido por las avenidas y calles habaneras, revela una clara disminución de estos vehículos o su paso sin detenerse a pesar de la conglomeración de personas que requieren sus servicios.

Esa es la repuesta de los taxistas privados ante la decisión de las autoridades, de establecer nuevos precios fijos para sus recorridos, luego de que en los últimos meses estos choferes recortaran los tramos, aumentando el costo de cada servicio en distintos puntos de la ciudad.

“Es verdad que se aprovechan de la necesidad de la población, pero ahora fue peor el remedio que la enfermedad, porque o no salen o hacen la ruta más cara, sin parar para recoger a la gente”, comentó a El Financiero Emilia Méndez, quien estuvo dos horas esperando un taxi en una concurrida avenida de la capital.

Varios taxistas consultados coincidieron en señalar que la decisión del gobierno de la capital debió negociarse con ellos y que la misma deja poco margen de ganancia.

“A nosotros no nos bajaron el precio de la gasolina ni los impuestos, el estado no da precios de mayoristas en las piezas ni en las reparaciones, y ahora, de hecho, bajan las tarifas sin ni siquiera oírnos”, aseguró un chofer de un Chevrolet del 54, visiblemente molesto.

Las violaciones de los choferes, ya sea por denuncia que se reciban de la población, o por resultado de las acciones de control, conllevan a la cancelación de la Licencia de Operación del Transporte o según sea el caso la denuncia y el procesamiento como corresponda, que puede incluir el decomiso del medio de transporte.