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Ancianos surcoreanos aprenden a "bien morir"

La clase de bien morir refleja los esfuerzos por combatir la tasa más alta de suicidios de personas mayores en el mundo desarrollado en un país donde la OCDE estima que 37% de la población tendrá más de 65 años en 2050.
Sam Kim
14 junio 2014 18:47 Última actualización 15 junio 2014 5:0
adultos mayores, Corea del Sur, Reuters

Para la presidenta Park Geun Hye, el suicidio de las personas mayores es a la vez una amenaza a la salud pública. (Reuters)

Park Kyung Rye se inscribió en un curso de “bien morir” en Seúl cuando la muerte de quien fuera su marido durante seis decenios dejó a esta surcoreana de 80 años debatiéndose con ideas de suicidio.

Sola y enferma, buscó alivio en el curso de seis semanas que intenta mostrar a las personas mayores cómo apreciar la vida preparándose para la muerte. La clase de bien morir –el nombre juega con la palabra bienestar- refleja los esfuerzos por combatir la tasa más alta de suicidios de personas mayores en el mundo desarrollado en un país donde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estima que 37 por ciento de la población tendrá más de 65 años en 2050.

“Ahora estoy más en paz conmigo misma y con la muerte de mi esposo”, dijo Park en una entrevista. “Redescubrí la vida a la luz de la muerte y me prometí que no pensaría en el suicidio sino que viviría lo más feliz posible hasta que la muerte natural me lleve”.

Muchos de la generación que desarrolló la cuarta economía más grande de Asia a partir de las ruinas de la Guerra de Corea se encuentran actualmente sumidos en la pobreza, dejados de lado por el auge económico que ayudaron a construir. Para la presidenta Park Geun Hye, el suicidio de las personas mayores es a la vez una amenaza a la salud pública y una prueba para su promesa de incrementar el apoyo a los ancianos, de quienes depende que su partido Saenuri se mantenga en el poder después del fin de su mandato en 2018.

Casi 5,000 surcoreanos mayores de 60 años se quitaron la vida en 2012, en comparación con 4,300 cinco años antes, lo cual incrementó los esfuerzos para convencer a personas como Park Kyung Rye de que hay una alternativa. Ese salto es una de las razones por las que Corea del Sur tiene la tasa de suicidios más alta entre los países OCDE.

Impacto económico

Los costos económicos de la depresión y el suicidio aumentaron un 42 por ciento entre 2007 y 2011 hasta 10.4 billones de won (10 mil 200 millones de dólares), dijo el Servicio de Seguro de Salud en un informe fechado en enero. Alrededor de dos tercios de esa cifra derivan de ingresos potenciales perdidos y casi un tercio de la consecuente caída de la productividad, dijo el informe.

Los coreanos jóvenes que se suicidan generalmente lo hacen movidos por la presión del sistema educativo y el mercado de trabajo sumamente competitivos del país. Para las personas mayores, la causa tiende a ser la penuria. La tasa de pobreza entre los ancianos de Corea del Sur fue de 49.3 por ciento en 2012, la más alta de la OCDE.

“Nos encaminamos a una sociedad desdichada que es vieja y a la vez suicida”, dijo Lee Jung Min, profesor de economía laboral en la Universidad Sogang de Seúl. “La tasa elevada de suicidios es un signo de disparidades económicas y si continúa así, gravitará sobre la productividad y la confianza de los consumidores afectando a familiares, amigos y a todas las personas relacionadas con las víctimas”.

Corea tardó en recompensar a sus mayores por desarrollar una de las economías más dinámicas del mundo después de la guerra. El sistema de pensiones de Corea del Sur se inició en 1988 y no cubrió a todos los trabajadores hasta 1999. No fue retroactivo para quienes trabajaban antes de su inicio, y las personas cubiertas en el último tramo de sus carreras tuvieron derecho a pagos limitados. En 2008, se agregó un pago mínimo básico para las personas mayores.