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Cabinas telefónicas rojas de Gran Bretaña toman su 'segundo aire'

En Gran Bretaña, el uso de móviles ha ido desplazando a las emblemáticas cabinas rojas, las que para ser salvadas de su extinción, han sido acondicionadas para otros fines, como cafeterías o mini galerías.
Bloomberg
16 agosto 2016 18:3 Última actualización 16 agosto 2016 20:28
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(Bloomberg)

Hasta los objetos más emblemáticos del Reino Unido están en constante evolución. BMW rediseñó el Mini; el clásico ómnibus de dos pisos dejó de tener aceptación y luego volvió a ponerse de moda; el taxi londinense negro pronto será eléctrico. Ahora que el teléfono móvil está eliminando el uso diario de los teléfonos públicos, ¿qué será de las amadas cabinas rojas que solían verse por todo el país?

De todo un poco, al parecer: desde una biblioteca de préstamo de libros basado en un sistema de confianza hasta un puesto de ensaladas. Una es un centro de primeros auxilios equipado incluso con un desfibrilador; otra podría ser la galería de arte más pequeña del mundo. Quizá la mayor ironía es que parecen tener el tamaño indicado para ser talleres de reparación y estaciones de recarga de móviles.

Miles de cabinas telefónicas inactivas de todo el país han sido “salvadas”, adaptadas a otro fin, en general como parte de un trabajo sin fines de lucro. Pero pronto habrá una gran expansión cuando se las utilice como microlocales para empresas.

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La iniciativa de abrir comercios dentro de las cabinas telefónicas fue puesta en marcha por Edward Ottewell y Steve Beeken, que crearon la Red Kiosk Company y una institución benéfica asociada. Se las renueva, se las pinta y se les coloca nuevo cableado eléctrico, vidrios especiales y, por supuesto, cerraduras. El proceso lleva unos tres meses, dijo Ottewell. “Todo se devuelve a su estado original”, agregó.

Los locatarios firman contratos de alquiler por plazos de entre tres y diez años que cuestan unas 3 mil 600 libras (4 mil 720) anuales. Después de que abriera una primera cafetería y heladería en la ciudad costera meridional de Brighton, le siguieron varias más en todo el país.
Umar Khalid y su esposa tienen un mini-café llamado Kape Barako cerca de Hampstead Heath, la versión londinense de Central Park.

Khalid tuvo que rebuscar en internet para encontrar refrigeración, anaqueles y una máquina de café express que entraran en la cabina.
“Es todo un desafío, en especial por el clima”, dijo. “Tengo un paraguas y estoy bajo un árbol, lo que es muy conveniente”.

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'ES COMO UN EDIFICIO'
Khalid no fue el único que iba viendo cómo se desarrollaban las cosas conforme avanzaba. Las autoridades locales cerraron su comercio durante seis semanas mientras trataban de dilucidar cuál era la licencia apropiada para algo que no era exactamente un comercio minorista pero tampoco un vendedor ambulante. “Es como un edificio”, dijo.

Después de todo, no puede empacar sus pertenencias al final del día y llevarse la cabina en un camión. Khalid logró que se involucrara el legislador local y reunió cientos de firmas de apoyo. Lo autorizaron a reabrir pero la cuestión no está resuelta.

La tarifa actual es de 16.77 libras por día, dijo el concejal Jonathan Simpson. “Ahora los funcionarios están trabajando con el tenedor del quiosco para garantizar que se emita la licencia correcta que permita que se realice compraventa en la calle”, explicó en un comunicado.

Lovefone, un taller de reparación de electrónica, planea abrir siete locales de reparación de smartphones en todo el Reino Unido.
“Me sorprendió lo espaciosa que es y me pareció que era perfecta para que hubiera un solo técnico adentro”, expresó en un correo electrónico el CEO de Lovefone Rob Kerr.

“Ya enviamos técnicos a toda la ciudad en bicicleta para que hagan reparaciones en los hogares y las oficinas con un maletín de repuestos y herramientas, así que no se necesita mucho espacio”, añadió.

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