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Arabia Saudita rompre relación con Irán; lo acusa de apoyar a Al Qaeda

El ministro de Exteriores saudí, Adel al Yubai, informó que los diplomáticos iraníes tiene 48 horas abandonar el país. Al mismo tiempo, todo el personal de la embajada saudí en la capital iraní regresará a Riad en breve.
Agencias
03 enero 2016 23:42 Última actualización 04 enero 2016 5:0
Protestas en  India  en la  embajada de Pakistán. (Reuters)

Protestas en India en la embajada de Pakistán. (Reuters)

RIAD.- El gobierno de Arabia Saudita rompió relaciones diplomáticas con Irán, luego del ataques registrados el sábado contra su embajada en Teherán por las protestas generadas tras la ejecución del clérigo chií, jeque Nimr al-Nimr, y otras 46 personas condenado por delitos de terrorismo.

El ministro de Exteriores saudí, Adel al Yubai, informó que los diplomáticos iraníes tiene 48 horas abandonar el país. Al mismo tiempo, todo el personal de la embajada saudí en la capital iraní regresará a Riad en breve.

Denunció la “interferencia negativa de Irán en los asuntos árabes”, como el apoyo que otorga a la red terrorista Al Qaeda desde 2011, en el suministro de armas y explosivos; así como proporcionar un refugio seguro para los terroristas del grupo”.

Señaló que los ataques de los manifestantes a la embajada saudí en Teherán y el consulado en Mashad “constituyen una violación flagrante de todas las convenciones internacionales”, por lo que responsabilizó a las autoridades iraníes de no hacer nada para prevenir los graves incidentes.

Horas antes, el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, advirtió a Arabia Saudita que la “venganza divina” les caerá por la ejecución del clérigo opositor chií, mientras que el gobierno saudita acusó a Teherán de apoyar el terrorismo.

VENGANZA DIVINA

Sin ninguna duda, la sangre derramada de forma ilegal de este mártir inocente tendrá un rápido efecto y la venganza divina caerá sobre los políticos saudíes”, aseguró su página web.

En el mismo tono, el ultraconservador ayatolá Ahmad Jatami aseguró que la familia Al Saud, que reina en Arabia Saudita, “va a ser borrada de las páginas de la historia”, parafraseando las palabras que Ruhollah Jomeini, el fundador de la República Islámica, pronunció sobre su más enconado enemigo, el gobierno de Israel.

El presidente iraní, Hassan Rouhani, condenó también las ejecuciones en Arabia Saudita, pero calificó como “injustificable” los disturbios ocasionados en la sede diplomática saudí en la capital del país.
Las autoridades saudíes enterraron al clérigo chií de “forma secreta”, sin informar sobre el lugar del sepelio, informó su familia.

La ejecución del clérigo podría complicar la relación de Arabia Saudita con el gobierno que encabezan los chiíes en Irak. El viernes, la embajada saudí en Bagdad había vuelto a abrir sus puertas por primera desde hace casi 25 años.

El fiscal de Teherán Abbas Jafari Dowlatabadi informó que 40 personas habían sido detenidas bajo sospecha de participar en el ataque a la embajada en la capital iraní.

Las reacciones a la ejecución de Al-Nimr han llegado de toda la comunidad chií de países árabes como Baréin, Irak o el Líbano, lo que ha agudizado las ya crecientes tensiones sectarias en la región.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, condenó las ejecuciones en Arabia Saudita y llamó a la calma para evitar el resurgimiento de las tensiones sectarias. Lo mismo hicieron Estados Unidos y la Unión Europea (UE) que pidieron calma a los países de la región.