Monterrey

Trump vs Hillary

OPINIÓN. De los Partidos Republicano y Demócrata, respectivamente, tienen diferentes enfoques sobre la forma en que el gobierno debe intervenir en la economía.
ENTORNO
MACRO-
ECONÓMICO

GABRIELA 
SILLER
03 marzo 2016 9:3 Última actualización 03 marzo 2016 9:12
Gabriela Siller

Gabriela Siller

Antier en el llamado “Súper Martes” tomaron la delantera Donald Trump y Hillary Clinton, en los partidos Republicano y Demócrata, respectivamente. Estos partidos tienen diferentes enfoques sobre la forma en que el gobierno debe intervenir en la economía. Los republicanos son en general partidarios de un gobierno pequeño, con gasto pequeño (dentro de lo que cabe) y consecuentemente de impuestos de acuerdo al pequeño gasto. Su enfoque podría librar a Estados Unidos de las disputas sobre el incremento en el techo de la deuda, ya que tenderían a reducirla. Sin embargo, un menor gasto propiciaría una desaceleración en la economía en el corto plazo, aunque una mayor sostenibilidad de crecimiento en el largo plazo y un menor riesgo.

Por su parte, los demócratas son partidarios de una mayor intromisión en la economía con un gasto grande y por lo tanto de impuestos y deuda que solventen ese gasto. En el corto plazo la economía estadounidense seguiría creciendo a tasas de entre 2 y 2.5 por ciento y ante la desaceleración de las exportaciones, por la apreciación del dólar y las menores compras de los chinos, es probable que tendieran a incrementar el gasto. El tema del techo de la deuda seguiría siendo recurrente.

Sin embargo, esas son las visiones generales de los partidos. En lo particular preocupa la visión del republicano Donald Trump que ha basado su discurso sobre la intolerancia y el odio, ganando con esto más votantes que sienten que tienen la esperanza de recuperar el nivel de vida que tenían antes de la crisis. Con lo anterior parece que la historia se repite ya que con la Gran Depresión Económica de los años 30s en Estados Unidos se afectó a otros países como Alemania que exportaba una gran cantidad de bienes hacia ese país.

Lo anterior propició que en Alemania surgiera un líder que prometía recuperar el esplendor de la economía, a costa de quienes se creía habían robado los empleos por ser inmigrantes.

Así, el discurso de Donald Trump en contra de los mexicanos no es trivial, ya que algunos en Estados Unidos consideran que al no haber suficientes empleos los inmigrantes fueron a “quitarles” oportunidades.
Cabe destacar que si Donald Trump llega a la presidencia de Estados Unidos e implementa las medidas que ha dicho en conferencias de prensa de aplicar impuestos a los artículos mexicanos y dar marcha atrás al TLCAN, tanto México como Estados Unidos se verían realmente afectados.

En el caso de México el 80 por ciento de las exportaciones tienen como destino Estados Unidos y hay ciudades en las que la fuente de empleo es principalmente la industria maquiladora de exportación. Por su parte en Estados Unidos el incremento en los precios de los artículos importados de México y la menor variedad de ellos disminuiría inmediatamente el bienestar.

Asimismo, para las empresas que utilizan insumos mexicanos o que maquilan en México subirían los costos, lo cual disminuiría las ganancias y seguramente también disminuiría su demanda de empleo.
Además, el nivel de vida de los estadounidenses no regresaría a los niveles pre crisis, ya que fue apoyado por políticas de otorgamiento de crédito no sostenibles en el largo plazo. Finalmente, con el discurso de odio de Trump el turismo hacia Estados Unidos podría verse también afectado.

Gabriela Siller Pagaza, PhD

* Economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.