Monterrey

"Single Family Office"

OPINIÓN. Una vez que se tiene controlado el tema patrimonial, la oficina familiar evoluciona y se convierte en un mecanismo para fomentar al menos tres funciones significativas que impactan la unidad y trascendencia familiar-empresarial.
EMPRESAS
FAMILIARES

ROSA NELLY
TREVINYO-
RODRÍGUEZ
10 agosto 2016 9:21 Última actualización 10 agosto 2016 9:24
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

(Parte 1 de 2)

El concepto de la oficina familiar no es nuevo; de hecho, podemos encontrar figuras similares a ésta desde la época del Imperio Romano.
No obstante, en los últimos 10 años, hemos visto un aumento significativo en el número de profesionales que se dedican a otorgar estos servicios y en las entidades financieras que los venden (denominadas Multi-Family Offices). Y es que, pareciera que la función de la oficina familiar es solamente la de administrar el patrimonio.

Y, aunque sin duda alguna, todo empieza por realizar buenas inversiones, manejar de la mejor forma posible los impuestos y elegir figuras legales que nos beneficien económicamente como familia y nos protejan ante eventualidades; lo cierto que, una vez que se tiene controlado el tema patrimonial, la oficina familiar evoluciona y se convierte en un mecanismo para fomentar al menos tres funciones significativas que impactan la unidad y trascendencia familiar-empresarial:

Función #1: Sostenimiento y promoción del espíritu emprendedor.

La oficina familiar puede ser concebida como un filtro, gestor, auditor y promotor en la creación de nuevos negocios—especialmente aquellos iniciados por miembros de la siguiente generación. Para esto, se requerirá un equipo de trabajo experimentado, reglas claras de operación y un gobierno corporativo estructurado (asesores externos).

Función #2: Educación de la Familia—formar buenos accionistas e inversores.

La oficina familiar puede, mediante su operación, encargarse de educar a los miembros de la familia, ofreciendo seminarios sobre empresas familiares, inversiones, finanzas, gobierno corporativo y formación de consejeros. La intención es forjar dueños e inversores que aporten valor al patrimonio, evalúen adecuadamente los proyectos, pidan resultados y se involucren con conocimiento de causa en la gestión de su legado.

Función #3: Prevención del Conflicto—evitar o resolver controversias.

La familia puede echar mano de la oficina familiar—formalmente estructurada; con asesores externos y con un gobierno corporativo fuerte—para evitar o incluso resolver roces o conflictos familiares, relacionados por ejemplo, con préstamos familiares y sus correspondientes pagos.

Considerando la infraestructura necesaria, el tiempo a invertir y el tipo de proyectos no estandarizados—proyectos ad-hoc a las necesidades de la familia en específico—, es obvio que una multi-family office no podrá proveer estos servicios. Es por ello, que algunas familias en segundas o terceras generaciones comienzan a pensar en crear y echar a andar su propia oficina familiar o “Single Family Office”.

Las preguntas a las que comúnmente se enfrentan entonces son ¿Cómo la establecemos? ¿Qué necesitamos? ¿Dónde conseguimos a los profesionales que nos ayudarán a construirla y gestionarla? ¿Cuáles son las mejores prácticas que tienen las “single family offices” alrededor del mundo?

** No te pierdas, en 15 días más, la segunda parte de esta columna, en donde analizaremos éstas y otras cuestiones.

* La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.