Monterrey

Reorientar el rumbo

OPINIÓN. Dicen que en política no hay coincidencias. Es muy posible que el ex presidente Salinas de Gortari enviara este mensaje a un destinatario en particular: Enrique Peña Nieto. Desde el año 2000, México ha enfrentado graves retos internacionales, pero es posible que ningún escenario fuera tan complejo como el que enfrentamos hoy en día.
Sergio López Ramos | Entrada Libre
09 agosto 2016 8:1 Última actualización 09 agosto 2016 8:1
Carlos Salinas de Gortari, expresidente de la República. (Archivo/Cuartoscuro)

Carlos Salinas de Gortari, expresidente de la República. (Archivo/Cuartoscuro)

El primero de diciembre de 1988, Carlos Salinas de Gortari tomó posesión de la Presidencia de la República. Uno de los principales retos que enfrentaba el entonces mandatario era la reestructuración de la deuda externa en un contexto internacional incierto, donde México no era atractivo debido a la caída del muro de Berlín y las oportunidades económicas que esta situación ofrecía.

El Financiero publicó un artículo sobre cómo el entonces Presidente Salinas afirmó haber realizado un cambio de estrategia en su gobierno para insertar a México en la ola de la globalización a través de la negociación, aprobación y firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lo que marcaría un hito por trasformar el modelo económico y social del México contemporáneo.

Dicen que en política no hay coincidencias. Es muy posible que el ex presidente Salinas de Gortari enviara este mensaje a un destinatario en particular: Enrique Peña Nieto. Desde el año 2000, México ha enfrentado graves retos internacionales, pero es posible que ningún escenario fuera tan complejo como el que enfrentamos hoy en día.

A 22 años de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el discurso del miedo y el racismo se han apoderado de un importante sector de la población que ha visto en Donald Trump un empresario que no pertenece al establishment político como Hillary Clinton; como la mejor opción para solucionar los graves y profundos problemas que aquejan a la Unión Americana.

A este factor se suma la disminución del precio del barril del petróleo, la devaluación del peso y una constante incertidumbre internacional ante eventos como los ataques terroristas en Europa y la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea. Si al complejo escenario internacional sumamos la serie de frentes de batalla que ha abierto el gobierno federal y la incapacidad de generar nuevas alianzas, pareciera que experimentamos un espasmo que nos recuerda a las administraciones federales emanadas del PAN.

Hasta el momento, la administración federal no se ha caracterizado por diseñar e implementar medidas que permitan brindar soluciones de largo plazo y reencauzar su gobierno para satisfacer las demandas de la sociedad. Pero no solamente el Gobierno federal carece de ideas y soluciones. Hay muchas banderas que se pueden ganar mediante la participación de diferentes sectores como la lucha contra la corrupción, pero pareciera que esta no es vital para la nación.

Por otra parte, el Gobierno del Estado de Nuevo León ha visualizado como su principal objetivo enjuiciar a Rodrigo Medina para calmar la sed de justicia que tiene la sociedad del estado y sentar el precedente de las capacidades de un gobierno independiente. Ojalá que la administración de Jaime Rodríguez comprendiera la compleja situación en la que México y el mundo se encuentra.

Por si fuera poco, la esperanza y la confianza que los ciudadanos han puesto en el Gobierno del Estado es finita y se requiere más que voluntad para generar un gobierno verdaderamente ciudadano. Hace falta transitar de la administración de la inseguridad a un liderazgo que realmente permita innovar y cambiar la administración pública para que sea eficiente y eficaz para los ciudadanos que día a día buscan las oportunidades que les permita alcanzar una mejor calidad de vida. El reto es enorme, pero es necesario enfrentarlo.

*El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey; consultor político de la firma internacional Global Nexus y cursa sus estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.