Monterrey

Los unicornios

OPINIÓN. Ojalá que algún día se encuentren aquí, más cercano que los confines de la tierra, a un unicornio mexicano pero mientras eso sucede, se debe fomentar hasta el cansancio la creación de empresas o lo que es lo mismo, el espíritu emprendedor.
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MIGUEL
MORENO
TRIPP
04 abril 2016 11:7 Última actualización 04 abril 2016 11:16
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Los unicornios, caballos con un cuerno, son seres no tanto de la mitología sino más bien del folclore en la antigua Grecia. Su cuerno decían que estaba hecho de alicornia, un material con poderes mágicos que curaba enfermedades y detectaba venenos. Una serie de tapices muestran como varios personas van a la caza del unicornio pero quien finalmente lo atrapa es una doncella que logra ponerlo en cautiverio. La búsqueda en si misma es alimento del mito porque se consideraba que habitaban en los confines de la tierra.

En la actualidad, cuando se habla de unicornios, en el ámbito de capital de riesgo, se refiere a las start-ups que llegan a tener una capitalización de mercado de más de un billón de dólares. Hay un súper club denominado los “Decacorns” con una valuación de más de 10 billones de dólares.

De acuerdo con un artículo de John Koetsier, para enero de este año, en el mundo existen 208 unicornios con un valor de capitalización total de 1.3 trillones de dólares. Nada más para darnos una idea del tamaño de ese número, el PIB de México (PPP) se estima en 2.2 trillones de dólares.

Su artículo indica que hay 68 unicornios en compañías de IT formados por 23 de aplicaciones (destaca que sean 13 referidas a marketing /e-commerce) y 45 de infraestructura en términos también de IT.

En industrias, hay un total de 42. Son 18 de Fintech, (nueve de plataformas de préstamos), 8 de biotecnología, 6 de internet de las cosas, 4 de clean tech y 6 de otras industrias.

El grupo más grande son las de consumo con 98. El área con que más unicornios se encuentran son en servicio a los consumidores con 43. De este total, 22 corresponden al concepto de sharing economy, siendo Uber y Airbnb las compañías que forman la quintaesencia de este grupo.

Fuera de Estados Unidos, que cuenta con 143 unicornios, China es el segundo país con 33. De acuerdo a la última valuación que menciona el artículo, Facebook es por mucho el mayor unicornio con un monto de casi 296 billones de dólares, seguido de Alibaba con 106 billones de dólares.

Desafortunadamente, en México no se encuentran unicornios, vamos, como se ha informado recientemente en las páginas de El Financiero, el 75 por ciento de los emprendimientos fracasan en nuestro país. Citan como principal causa, las finanzas débiles.

Pero hay que seguir luchando. De acuerdo al Fondo Nacional Emprendedor, para el caso específico de Nuevo León, los sectores clave son el agroindustrial, automotriz, electrodomésticos, electrónicos, maquinaria y equipo, productos para la construcción, servicio de apoyo a los negocios, tecnologías de la información y químicos.

Para el futuro vendrán los sectores aeroespacial, equipo médico, servicios logísticos, servicios médicos, servicios de investigación y por supuesto energía.

Ojalá que algún día se encuentren aquí, más cercano que los confines de la tierra, a un unicornio mexicano pero mientras eso sucede, se debe fomentar hasta el cansancio la creación de empresas o lo que es lo mismo, el espíritu emprendedor.

Como la alicornia de los unicornios, el espíritu emprendedor curará el otro cáncer de México: la pobreza. Así como se plantea la salud universal en México, unamos esfuerzos para logra el pleno empleo en el país.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.