Monterrey

Las cadenas productivas

Opinión. Empresas que consideran a la ética en su manera de hacer negocios, que si bien en su inicio solamente lo hagan para lograr un proveedor o cliente específico, con el tiempo se van percatando que esa forma de actuar les puede incrementar su valor social.
ECOLOGÍA SOCIAL 

ANTONIO TAMAYO NEYRA
anttamayon@gmail.com
07 octubre 2016 11:14 Última actualización 07 octubre 2016 11:20
Antonio Tamayo Neyra

Antonio Tamayo Neyra

Si bien es cierto que se vive en una cultura que exalta el individualismo
en todos los ámbitos de la vida humana, también es cierto que existe otra cultura que fomenta la relación en todas sus expresiones.

En el mundo de los negocios en donde se vive con mayor intensidad la competencia, se ha venido demostrando reiteradamente que una mejor
forma para estar preparado para enfrentarla es a través de una mejor
relación con los proveedores y clientes.

Pero esa mejor relación no se queda solamente en el estrecho conducto de los negocios, se requiere ir más allá.

En los últimos años se ha venido viendo con mayor intensidad un
crecimiento en esa relación clienteproveedor, en la que ambas partes se percatan que es necesaria mejorarla o incrementarla en beneficio de ambas partes, abandonando en diversos grados esa mentalidad individualista o de aislamiento en donde la organización se califica como autosuficiente, y es a quien ella deben de buscar tanto sus potenciales proveedores y clientes.

Esta mentalidad de trabajar de manera cooperativa y unida lleva 
consigo la idea de crear y/o desarrollar una cadena de proveeduría, que
eventualmente alcance al proveedor del proveedor por un lado, y por otro, al cliente del cliente.

Esta cadena involucra la responsabilidad social, aspecto que si bien
inicialmente no se consideraba, ahora ya es una parte importante en la
relación de negocios. Esto dicho es considerado en las auditorias que se realizan sobre este tema, en donde se investiga que tanta se atiende por parte de los proveedores su responsabilidad con sus grupos de interés internos y externos.

Si bien lo antes dicho no es ninguna novedad para las empresas que han sido ya auditadas, considero que viendo esto en perspectiva, está provocando un efecto contagio por un lado, y por otro, el darse cuenta que es mejor para ambas partes (cliente-proveedor), el trabajar y colaborar juntos no solamente en el aspecto del negocio como puede ser precio o calidad, sino también en los criterios o mentalidades en la forma de ser y actuar de la organización con sus grupos de interés.

Empresas que consideran a la ética en su manera de hacer negocios,
que si bien en su inicio solamente lo hagan para lograr un proveedor o cliente específico, con el tiempo se van percatando que esa forma de actuar les puede incrementar su valor social, aspecto que cada vez va adquiriendo mayor importancia.

De continuar este encadenamiento en el largo plazo, es posible que
veamos redes de negocios que tengan a la responsabilidad social como
un factor esencial en su integración y que les dé una mayor solidez; redes que se preocupen por la sustentabilidad en todos sus aspectos, y por lo tanto sean un elemento básico en las sociedades donde se encuentran, gestando en estas últimas una conciencia de la importancia del valor social.

Hay que fomentar esta interrelación y contrarrestar ese individualismo
que se presenta también en el aspecto político que únicamente fomenta un hedonismo en su peor acepción.

Blog: http://atamayon.blogspot.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.