Monterrey

La economía continúa decepcionando

OPINIÓN. Las tendencias que se observan en el crecimiento económico son desfavorables para el estado de Nuevo León (que depende fuertemente del sector manufacturero).
VISIÓN
ECONÓMICA

JESÚS GARZA
28 julio 2016 9:57 Última actualización 28 julio 2016 10:3
Jesús Garza

Jesús Garza

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) publicó esta semana la cifra del IGAE, el proxy mensual del PIB, reportando que la economía creció 2.2 por ciento anual en el mes de mayo (con cifras originales).

Lo anterior como resultado de un sólido crecimiento del sector de servicios, un pobre desempeño de la industria y una fuerte caída del sector minero (que incluye la producción petrolera). Por otro lado, se observa una desaceleración en el sector de la construcción, debido principalmente, a la pérdida de dinamismo de la inversión en la infraestructura pública. El crecimiento económico sigue decepcionando y es probable que continúe desacelerándose hacia adelante. Veamos con más detalle los indicadores del IGAE con cifras desestacionalizadas que nos proporcionan un mejor panorama de las tendencias.

La economía cayó 1.7 por ciento en su comparación trimestral anualizada en mayo, por debajo del modesto crecimiento de 0.1 por ciento reportado en abril. Todos los sectores productivos mostraron una desaceleración importante utilizando el mismo comparativo (cifras trimestrales anualizadas): la industria cayó 2.5 por ciento, el sector minero se contrajo fuertemente 8.1 por ciento, la construcción se desaceleró (desde un crecimiento de 2.1 por ciento en abril a 0.8 por ciento en mayo) e inclusive el sector servicios perdió dinamismo (desde un aumento de 1.8 por ciento a 0.8 por ciento en mayo). Dentro de la industria, cabe destacar la fuerte contracción del sector manufacturero de 2.3 por ciento, aun cuando el tipo de cambio ha perdido alrededor de 20 por ciento de su valor con respecto al año anterior.

Con respecto a la industria, es probable que el sector manufacturero nacional se mantenga deprimido a raíz de un dólar muy apreciado (impactando adversamente a las exportaciones manufactureras de los Estados Unidos, y por ende la demanda de bienes intermedios mexicanos). Además, la economía global se encuentra en plena desaceleración, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo recientemente el pronóstico de crecimiento global (destacando la peor perspectiva de crecimiento para el Reino Unido como consecuencia del Brexit).

Por el lado de la construcción, vemos cómo la reducción en el gasto público comienza a impactar a las obras públicas. Ello continuará por el resto del año si bien el sector residencial se mantiene sólido. El sector minero, por otro lado, sigue contrayéndose fuertemente como resultado de la persistente caída en la producción de crudo. No se observa un cambio de tendencia en el corto plazo debido a la falta de inversión por parte de Pemex. Por el lado positivo, cabe destacar que la demanda interna continúa impulsando a la economía. Esta misma semana, las ventas al menudeo reportaron un crecimiento anual de 8.6 por ciento anual (superando las expectativas de mercado). Sin embargo, es importante considerar que una inflación que comienza a repuntar podría moderar el ingreso disponible de las familias hacia futuro.

En general, las tendencias que se observan en el crecimiento económico son desfavorables para el estado de Nuevo León (que depende fuertemente del sector manufacturero). Si bien los niveles de crecimiento del estado han superado frecuentemente a la media nacional (en 2015 el estado reportó un crecimiento de 6 por ciento anual vs. 2.5 por ciento a nivel nacional), las expectativas hacia futuro no son muy alentadoras.

* El autor es consultor económico y académico, tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.