Monterrey

La Cuarta Revolución Industrial y su dimensión social

OPINIÓN. A más de un siglo de distancia, todavía existen muchos rezagos de las exigencias de aquellos primeros trabajadores; es cierto que se ha mejorado mucho, es innegable, pero también es cierto que en el país como en el resto del mundo, las condiciones sociolaborales no han mejorado a la par de los avances tecnológicos.
ECOLOGÍA SOCIAL
​Antonio Tamayo Neyra
anttamayon@gmail.com
27 octubre 2017 10:31 Última actualización 27 octubre 2017 10:31
Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

El mundo se encuentra viviendo en el umbral de la ya denominada Cuarta Revolución Industrial, también denominada Manufactura 4.0; fenómeno tecnológico que tiene y tendrá repercusiones en todos los ámbitos de la vida humana.

Lo anterior lo señala mejor Klaus Schwab, autor del libro “La cuarta revolución industrial”, publicado en 2016. “Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes”.

Esas palabras nos sirven para al menos empezar a dimensionar en lo posible, lo que nos depara ya el futuro cercano, casi presente, y no es algo de ciencia ficción que sucederá en algún lejano futuro.

Concretamente, los avances tecnológicos se encaminan a la robotización en los procesos industriales y al uso cada vez mayor de la inteligencia artificial; aspectos que sin duda son impresionantes y que nos hablan de la capacidad humana para todos los procesos productivos.

Históricamente el momento actual puede ser comparado de alguna manera con lo que se vivió cuando apareció la máquina de vapor, no precisamente en el aspecto tecnológico, pero si en el aspecto social; fue en esa etapa de la historia cuando apareció el “obrero”, personaje que antes no existía y que surgió precisamente por los trascendentales cambios en los procesos productivos, y en conjunto sirvió para la creación de lo que ahora llamamos empresa.

En este sentido se habla que gracias a los cambios tecnológicos muchas profesiones actuales desaparecerán en los próximos años, y aparecerán otras nuevas que ahora todavía ni siquiera se conocen.

Y es en este aspecto como en otros relacionados es donde surge la responsabilidad social, si bien este concepto no se manejó en forma expresa en aquellos momentos de la primera revolución en el siglo XVIII, se hizo más evidente su necesidad durante el siguiente siglo, cuando surgieron ya los sindicatos obreros como un reclamo a la empresa por mejores condiciones laborales.

A más de un siglo de distancia, todavía existen muchos rezagos de las exigencias de aquellos primeros trabajadores; es cierto que se ha mejorado mucho, es innegable, pero también es cierto que en el país como en el resto del mundo, las condiciones sociolaborales no han mejorado a la par de los avances tecnológicos.

Y más todavía, que a pesar de tener Smartphone, Smart Tv y haber llegado al espacio interestelar con la Voyager, a escala mundial la pobreza todavía existe al igual que millones de desempleados.

Esperemos que la responsabilidad social y la sustentabilidad en todas sus dimensiones, logren avanzar en igual forma y velocidad a los avances tecnológicos, y que está nueva revolución no solamente sea industrial y se convierta también en una revolución social y no repetir los errores del pasado, por lo que es necesario generar una verdadera disrupción a nivel planetario.

Seguiremos platicando …

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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