Monterrey

Innovación y transformación digital mediante Design Thinking

OPINIÓN. Design Thinking enfoca el proceso de innovación para: encuadrar el reto u oportunidad; desarrollar una profunda empatía; entender al consumidor; iterar en la construcción de mejores prototipos y apalancar la curiosidad colectiva durante el proceso.
OPINIÓN ACADÉMICA EGADE BUSINESS SCHOOL
Martha Corrales
30 agosto 2017 11:7 Última actualización 30 agosto 2017 11:7
Martha Corrales

Martha Corrales

Distintas asociaciones y consultores en temas de innovación coinciden en que sólo el 10 por ciento de las ideas innovadoras tienen éxito y se monetizan, y la razón principal es que el producto no es la estrella del evento, sino el consumidor.

La innovación empresarial no es una casualidad sino un proceso que requiere metodología y una visión clara para pasar de una idea a una iniciativa, de presentaciones a experimentos, y de un departamento a una cultura de innovación.

Innovación es un tema recurrente en todos los sectores y mercados, en donde todos buscan ser disruptivos, pero ¿qué implica la innovación y cómo se vincula con el Design Thinking?

La innovación implica crear valor para el cliente y monetizar la propuesta de valor.

Design Thinking enfoca el proceso de innovación para: encuadrar el reto u oportunidad; desarrollar una profunda empatía; entender al consumidor; iterar en la construcción de mejores prototipos y apalancar la curiosidad colectiva durante el proceso.

Design Thinking es una metodología de aproximación a la innovación, una forma de pensar que se nutre de la observación, de la conversación y la colaboración para co-crear el futuro, centrada en el cliente, que aplica pensamiento divergente y convergente para resolver problemas complejos y dar solución a necesidades del cliente, no satisfechas aún, conocer a qué aspiran o necesitan, cuáles son sus preocupaciones y contextos, entre otras cosas.

Existen muchísimas metodologías de Design Thinking, pero en todas ellas existen actividades comunes para el descubrimiento, la ideación y la construcción de prototipos. En esta ocasión me referiré a la metodología que implementa la de School en Stanford, desarrollada en los años 90 por David Kelley, fundador de IDEO. La razón de utilizar esta metodología obedece a que es sencilla, flexible, adaptable y que involucra a los participantes durante el proceso.

• La fase de empatía promueve la observación, la escucha activa, las entrevistas para ponernos en los zapatos del cliente y entender sus preocupaciones y aspiraciones

• La fase de definición sintetiza y encuadrar el reto correcto a ser atendido, lo que realmente aporta valor de la información recopilada, para enfocarse y aplicarse en los retos y oportunidades reales del cliente.

• La fase de ideación abre el espacio de posibilidades para generar la mayor cantidad de ideas y alternativas de solución, con pensamiento expansionista, pensando fuera de la caja, con creatividad pero con visión.

• La fase de prototipos promueve la visualización, para convertir las ideas en soluciones tangibles, a partir de una serie de experimentos e iteraciones en donde se logran mejoras y modificaciones de acercamiento a la solución deseada. Se promueve el aprendizaje en las etapas de experimentación y si se falla se desea hacerlo pronto para avanzar lo antes posible hacia la solución requerida.

• La fase de pruebas promueve la validación del prototipo con el cliente, si realmente resuelve sus necesidades, o si se requiere seguir mejorando el prototipo. Se evalúa y revela la experiencia creada, así como el valor económico y social que aporta la solución al cliente.

Se ha probado que Design Thinking desarrolla: habilidades analíticas, de administración de proyectos, de creación de sinergias mediante la diversidad e interdisciplinariedad de los equipos, la curiosidad para abrir la mente y expandir el nuevo futuro, entre otras habilidades.

Design Thinking nos permite transitar por cuatro momentos: “What is” para explorar el contexto actual y las megatendencias, “What if” para valorar múltiples propuestas de mejor futuro, “What wows” para cautivar al cliente con soluciones deseables, y sobre todo “What works” para entregar valor al cliente con soluciones factibles y viables.

El escenario de transformación digital y la globalización nos sitúan en un momento único para soñar y diseñar el futuro para el cliente del mañana, mediante la ruta de la innovación y la metodología de Design Thinking, porque muchas empresas que serán líderes en 5 o 10 años no existen el día de hoy.

La autora es profesora del departamento Administración, Emprendimiento y Mercadotecnia de EGADE Business School, Tecnológico de Monterrey. Su correo electrónico es mcorrales@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.