Monterrey

Hay falacias

OPINIÓN. México ni remotamente hace mella en la economía americana. Pero de acuerdo con Trump, somos el demonio mismo, vamos, somos los “innombrables” para ellos.
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MIGUEL
MORENO TRIPP
07 marzo 2016 10:1 Última actualización 07 marzo 2016 10:11
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Como ha dado cuenta El Financiero, las remesas que los compatriotas radicados principalmente en Estados Unidos enviaron a México crecieron de manera significativa. Durante el año pasado estamos hablando de un monto de 24 mil 771 millones de dólares. El incremento sobre el año 2014 fue de casi un 5 por ciento o lo que es lo mismo, mil 234 millones de dólares.

No es que haya una causa-efecto pero por tomar un espacio de tiempo, en lo que va del sexenio han llegado 70 mil 720 millones de dólares. Las Reservas de Banxico, para poner este dato en perspectiva y con todo y las salidas y el apuntalamiento al peso, están en alrededor de 176 mil millones de dólares.

Para el caso de Nuevo León, las remesas en 2015 fueron de apenas 644 millones de dólares. Esto nos sitúa en el lugar 16 del país, entre Tamaulipas (664 millones de dólares) y Chihuahua (643 millones de dólares). El primer lugar lo ocupa Michoacán, con 2 mil 530 millones de dólares y el último lugar, Baja California Sur con 51 millones de dólares.

Prácticamente, la totalidad de las remesas provienen de Estados Unidos. Fueron 23 mil 683 millones de dólares o lo que es lo mismo, el 96 por ciento de acuerdo a Banxico. No es de sorprender: California supera por poco más del doble a Texas como el estado que más envía remesas. De California son 7 mil 016 millones de dólares, sigue Texas con 3 mil 351 millones de dólares y luego Illinois con mil 196 millones de dólares.

Si además a estas cantidades crecientes en términos de dólares, le sumamos el efecto del tipo de cambio, esperaríamos que a muchos hogares mexicanos les vaya bien.

En ocasiones he escuchado a ciudadanos americanos quejarse de que los mexicanos que se van a Estados Unidos no se integran. Dicen que “siguen hablando en español” (bueno, es un decir porque mezclan los dos idiomas), “no toman las costumbres americanas” y “ahorran todo lo que pueden para enviarlo a México”. Quizá sea percepción, porque aún cuando los datos mencionados para nosotros son una parte importantísima de nuestra economía, para la economía americana, son pecata-minuta.

Las exportaciones de México hacia Estados Unidos (294 mil 741 millones de dólares en el 2015) contra las importaciones que hacemos de Estados Unidos (236 mil 377 millones de dólares en el 2015) resultan en el dato que maneja Trump: un déficit de 58 mil 363 millones de dólares. Consideremos algo más: la Inversión Extranjera Directa proveniente de Estados Unidos a México (6 mil 516 millones de dólares al 2014).

Esas cantidades palidecen frente al tamaño de la economía americana: El estimado del PIB (medido en base al Purchasing Power Parity) al 2015 lo copio textual: 17,970,000,000,000 de dólares (Y pensar que con ese tamaño de economía dice Trump que ¡le va mal a su país!) Vea los tamaños relativos respecto a esa economía: Las remesas a México equivalen al 0.13 por ciento; La IED fue de 0.04 por ciento y la balanza comercial de -0.33 por ciento.

México ni remotamente hace mella en la economía americana. Pero de acuerdo con Trump, somos el demonio mismo, vamos, somos los “innombrables” para ellos. No solo es racista sino que, es como todos los populistas que solo saben decir verdades a medias. El título de la columna de hoy más bien debería ser: ¡Ay, las falacias, que dañinas son! No cabe duda, en el mundo existe el populismo porque sobra la ignorancia.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.