Monterrey

¿Es la cuenta corriente un riesgo latente?

OPINIÓN. El desajuste de la balanza de pagos puede corregirse con disciplina fiscal que debe, no sólo referirse a recortes en el gasto de gobierno, sino también a la eficiencia con la que se gasta.
ENTORNO
MACRO-
ECONÓMICO

GABRIELA
SILLER
21 julio 2016 9:28 Última actualización 21 julio 2016 9:34
Gabriela Siller

Gabriela Siller

La balanza de pagos (BP) es definida como el registro de las transacciones de un país con el exterior. La conforman la cuenta corriente (exportaciones e importaciones de bienes y servicios), la cuenta de capital (inversión fija y de cartera), cambio en las reservas internacionales y una cuenta de cuadre llamada errores y omisiones, para que la sumatoria de la balanza de pagos sea cero. Si la cuenta corriente es deficitaria tendrá que financiarse con un superávit en la cuenta de capital, preferentemente con inversión fija, ya que la inversión de cartera representa un riesgo al tener la capacidad de entrar y salir rápidamente de un país.

Históricamente los desajustes dentro de la BP han precedido a las crisis de México. Por ejemplo, en 1994 existía un desajuste que se agravó con la fuga de capitales iniciada por el levantamiento del EZLN y el asesinato de Colosio. El desajuste fue “solucionado” mediante la devaluación del peso para que la cuenta corriente se volviera superavitaria y con eso compensar la inversión de cartera que estaba saliendo. La medida fue tomada tarde y mal, pero eso es otra historia.

Actualmente el tipo de cambio es de libre flotación, pero la cuenta corriente tiene un déficit, que como proporción del PIB es similar al de 1994. Por su parte, la cuenta de capital es positiva pero nuevamente está compuesta en más del 50 por ciento por inversión de cartera, que además desde el último trimestre del 2015 ha mostrado pequeñas salidas de capitales. Probablemente por eso el déficit en cuenta corriente fue mencionado en las minutas de Banxico, como un factor de riesgo de la economía mexicana, sobre todo al existir condiciones que generan aversión al riesgo como las elecciones de Estados Unidos, Brexit y la desaceleración en China, entre muchos otros que pueden provocar miedo y por lo tanto salidas masivas de capitales.
Además, existen también factores internos como falta de credibilidad en el gobierno, gasto público que se incrementa en lugar de recortarse y la perspectiva negativa en la calificación crediticia por parte de Moody´s que propician una situación de riesgo para México.

¿Cómo puede corregirse el desajuste? Por el lado de la cuenta corriente en teoría las depreciaciones del peso deberían corregirlo. Sin embargo, a pesar de que el tipo de cambio se ha depreciado más de 13 por ciento en un año, no se ha visto un incremento en las exportaciones sino más bien un declive. Por el lado de la cuenta de capital, las alzas en la tasa de interés incentivan a que entren más capitales, pero esto representa un arma de doble filo, ya que con las entradas se incrementa la vulnerabilidad ante choques externos. De cualquier forma, ante el creciente déficit es de esperarse que el peso siga depreciándose y la tasa de interés siga subiendo. Cabe mencionar que la forma más fácil, pero menos popular, de corregir el desajuste es yendo a la fuente última de la generación del déficit en cuenta corriente: el déficit fiscal.
De hecho en la teoría económica se les llama los déficit gemelos por su comportamiento sincronizado. Así, el desajuste de la balanza de pagos puede corregirse con disciplina fiscal que debe, no sólo referirse a recortes en el gasto de gobierno, sino también a la eficiencia con la que se gasta. En un entorno de desaceleración mundial la disciplina fiscal puede que no ser muy popular, pero a la larga evitará descalabros y crisis.

* La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.