Monterrey

Emprendimiento: elemento clave en la empresa familiar

OPINIÓN. Estamos acostumbrados a encontrar dueños de empresa que arriesgaron todo para construir sus negocios; no obstante, solamente en contadas ocasiones tropezamos con auténticos emprendedores intergeneracionales.
EMPRESAS
FAMILIARES

ROSA NELLY
TREVINYO-
RODRÍGUEZ
29 junio 2016 9:52 Última actualización 29 junio 2016 9:54
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Mucho he proclamado que para que la empresa familiar sobreviva a través del tiempo, cada generación debe aportar valor al negocio. Y, aunque existen diversas maneras de hacerlo—desde reinventar el modelo de negocio hasta formar buenos accionistas que pregunten, aporten y no estorben—, la constante decisiva que las familias empresarias intergeneracionales exhiben en el manejo y conservación de su patrimonio, es el emprendimiento.

Emprender significa “acometer algo que encierra dificultad o riesgo”; tanto es así, que los emprendedores son vistos como “aventureros”; como tomadores de riesgos que modifican el mercado y la sociedad en la que viven mediante la visualización y el aprovechamiento de oportunidades.

En este tenor, estamos acostumbrados a encontrar dueños de empresa que arriesgaron todo para construir sus negocios; no obstante, solamente en contadas ocasiones tropezamos con auténticos emprendedores intergeneracionales—aquellos que habiéndose hecho acreedores a un patrimonio formado (por recepción o adquisición) toman decisiones acertadas en torno a él, logrando nutrirlo y transmitirlo a las siguientes generaciones.

Y es que no es lo mismo, ni se requieren las mismas habilidades para crear un patrimonio (i.e. empresa familiar) que para hacerlo permanecer a través del tiempo. Crear significa perseguir mi sueño, tener libertad económica y tomar decisiones individualistas (soy “yo” únicamente).
Perpetuar implica definir un sueño compartido, tener libertad económica acotada, negociar la toma de decisiones y buscar el bien común aún a costa de mis propios intereses (ahora somos varios).

Y, aunque existen diversas formas de ejercer el emprendimiento (emprendedor de negocios, intra-emprendedor, emprendedor social), cuando hablamos de la empresa familiar multigeneracional, la elección del tipo de emprendimiento está en función del “timing” en que se origina (generación en que ocurre).

Por ello, mientras para una primera generación—fundador—, el emprendimiento está marcado por la creación de una empresa en ámbitos de alto riesgo (emprendedor de negocios); en una segunda generación—grupo de hermanos—emprender entrañará no sólo mantener el negocio creado anteriormente, sino intraemprender—es decir, desarrollar nuevas áreas de negocio dentro del mismo—apelando a la estabilidad y riesgo moderado.

Por otro lado, en una tercera generación—consorcio de primos—, el emprendimiento incorporará la opción de crear joint-ventures con la empresa original (finalidad: crecer el patrimonio familiar conjunto), pudiendo iniciar nuevos negocios relacionados (híbrido: emprendedor de negocios e intra-emprendedor).

Finalmente, en una cuarta generación y subsiguientes, el emprendimiento será promovido y apoyado por la familia (fondos familiares), instando a sus miembros a crear nuevos negocios no relacionados y a manejar la empresa familiar original como una inversión adicional dentro del portafolio patrimonial conjunto (híbrido: emprendedor de negocios e inversionista).

Así que, en resumen: Sin emprendedores intergeneracionales, no hay empresa familiar multigeneracional... Y si no, al tiempo…

* La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.