Monterrey

El peso ya le pega a la inflación

OPINIÓN. La desvalorización del peso comienza a ejercer mayores presiones hacia los precios, en particular de los bienes comerciables.
VISIÓN
ECONÓMICA

JESUS GARZA
11 agosto 2016 11:3 Última actualización 11 agosto 2016 11:10
Jesús Garza

Jesús Garza

Esta semana el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reportó que la inflación se ubicó en 2.65 por ciento anual en el mes de julio (su mayor nivel desde febrero). Como lo habíamos anticipado, los precios comienzan a repuntar debido principalmente a mayores variaciones positivas del rubro de los energéticos y de la inflación subyacente (bienes excluyendo los volátiles como los agropecuarios y los energéticos) debido a un mayor impacto por la desvalorización de la moneda. Se espera que la inflación mantenga este ritmo ascendente hacia futuro, analicemos por qué.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció recientemente que los precios de las gasolinas y diésel, así como de la electricidad, comenzarían a subir (dichos precios son regulados por la SHCP). Así, en julio, la gasolina de bajo octanaje tuvo la mayor influencia sobre los precios al consumidor (incidiendo en 0.074 puntos porcentuales a la inflación). El segundo componente que más incidió en la inflación fueron los precios del metro y del transporte eléctrico (reportando un crecimiento de 26 por ciento en su comparación mensual). De hecho, la inflación de los energéticos y tarifas de gobierno en su conjunto se aceleró en 1.4 por ciento en su comparación mensual (su mayor crecimiento desde noviembre del año pasado).

Por otro lado, la desvalorización del peso comienza a ejercer mayores presiones hacia los precios, en particular de los bienes comerciables.
En julio, la inflación de este rubro se ubicó en 3.7 por ciento, su mayor variación anual desde mayo de 2013. Ello es un reflejo de que el encarecimiento de las importaciones por la depreciación de la moneda comienza a elevar los costos de los bienes domésticos. Con la expectativa de una mayor incertidumbre financiera que pudieses afectar al peso hacia adelante (principalmente por las elecciones en los Estados Unidos), esperemos que los precios de los bienes continúen con su tendencia al alza. Por el lado positivo, la inflación de los servicios continúa evolucionando de manera positiva. En julio, el INEGI reportó que la inflación de los servicios se ubicó en 2.4 por ciento anual, mismo nivel que ha observado durante el año.

Así, la tendencia de la inflación es al alza y se espera que mantenga este ritmo hacia adelante. Si bien la inflación se mantiene por debajo del centro de la meta del Banco de México (3 por ciento), las expectativas inflacionarias de mediano plazo se han deteriorado. Lo anterior podría darle motivos a la autoridad monetaria para elevar las tasas de interés en sus próximas reuniones.

* El autor es el director general y fundador de Grupo Financiero GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.