Monterrey

El gasto público federal en 2016, será 2.5% del PIB
superior al aprobado. ¿y los ajustes al gasto apá?

OPINIÓN. Debemos exhortar a los Diputados Federales a que le exijan a la Secretaría de Hacienda que reintegre las partidas presupuestales recortadas y se apegue al presupuesto aprobado, toda vez que no ha habido menores ingresos presupuestales.
COMENTARIO ECONÓMICO

MARCO A. PÉREZ VALTIER
​mperezv@perezgongora.com
14 septiembre 2016 11:4 Última actualización 14 septiembre 2016 11:17
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Como sabemos, el presupuesto de gasto federal aprobado por la Cámara de Diputados para este año 2016, se ubicó en 4 mil 763.9 miles de millones de pesos, pero debido a la fuerte caída en los precios del petróleo, al inicio del año, el 17 de febrero se anunció un recorte al gasto del orden de los 132 mil 363 millones de pesos, seguido de un segundo recorte, anunciado el pasado 24 de junio, de 31 mil 715 millones de pesos, que de manera preventiva, con motivo del BREXIT, instrumentaba la Secretaría de Hacienda.

En conjunto, el presupuesto federal aprobado para 2016 habría de reducirse en algo así como 164 mil 078 millones de pesos, por lo que el reciente anuncio, de que el Presupuesto de Egresos para 2017, tendría un recorte de 239 mil 700 millones de pesos, en comparación al Presupuesto de 2016, en realidad quiere decir que se hará un nuevo ajuste, pero de solo 75 mil 622 millones de pesos, considerando los dos primeros recortes ya anunciado.

Ahora bien, revisando la evolución de los ingresos y de los gastos
federales con cifras OFICIALES disponibles al mes de Junio, los datos
reportados revelan que la evolución de los ingresos ha sido francamente excepcional, ya que se reportan ingresos adicionales a los presupuestados, de más de 416 mil millones de pesos, gracias al remanente de operación del Banco de México, que le aportó 239 mil millones a las arcas de Hacienda, así como más de 177 mil millones de pesos por concepto de mayores impuestos, por arriba de lo presupuestado, provenientes principalmente del Impuesto sobre
la Renta
.

Si bien se espera que conforme a las reformas a la Ley Federal de Presupuesto, el 50 por ciento del remanente del BANXICO se destine a amortizar deuda pública, nuestras autoridades ya anunciaron que colocarán menor deuda pública en lo que resta del año, en algo así como 167 mil millones de pesos, por lo que unos 249 mil millones de pesos de estos ingresos excedentes se están canalizando ya a mayor gasto público, dejando en el papel los recortes anunciados.
 
De hecho, en el documento de Criterios Generales de Política Económica, se estima que el Gasto Presupuestal que había autorizado el Congreso para este año, el cual era equivalente a un 24.7 por ciento del PIB, se estima que alcanzará el 27.2 por ciento del PIB en 2016, es decir, 2.5 puntos porcentuales del PIB por arriba de lo aprobado por la Cámara de Diputados, algo así como 475 mil millones de pesos, dejando solo en buenos deseos los dos recortes anunciados en Febrero y en Junio de este año.

Es decir, a la fecha, no ha habido NINGÚN recorte al gasto público
federal, debido a que la Federación está recibiendo ingresos muy superiores a los presupuestados, sin embargo, los ajustes a algunas partidas específicas de gasto, como por ejemplo al CONACYT, sí se han materializado, cuando en estricto sentido no hay ninguna justificación para hacer efectivos estos recortes, salvo los anunciados a PEMEX, toda vez que esta empresa enfrenta una afectación específica, asociada a los menores precios del petróleo y a su menor plataforma de extracción.

Debemos exhortar a los Diputados Federales a que le exijan a la Secretaría de Hacienda que reintegre las partidas presupuestales recortadas y se apegue al presupuesto aprobado, toda vez que no ha habido menores ingresos presupuestales.

Parece que los dobles discursos, en materia de finanzas públicas, son lugar común en todas las instancias de gobierno.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.​

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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