Monterrey

¿Dos claves para la continuidad?

OPINIÓN. Solidaridad entre generaciones implica saber ayudar y aportar valor desde mi trinchera, ya sea en la familia o en la empresa. Subsidiariedad entraña respeto, exigencia y esfuerzo; que realicen por sí mismos y con sus propias fuerzas todo aquello de lo que sean capaces.
EMPRESAS 
FAMILIARES

ROSA NELLY
TREVINYO-
RODRÍGUEZ

rosanelly@trevinyorodriguez.com
24 agosto 2016 11:27 Última actualización 24 agosto 2016 11:29
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

La semana pasada, un viejo y sabio amigo mío me preguntó lo siguiente: “Si sólo pudieras utilizar dos palabras para aconsejar a alguien sobre cómo lograr la continuidad de su empresa familiar, ¿qué palabras utilizarías?”.

En automático, mi cerebro comenzó a carburar y una sucesión de palabras se hicieron presentes… No obstante, el reto al que me enfrentaba era a tratar de transmitir en sólo dos palabras, al menos los siguientes 10 conceptos.

Para lograr la continuidad
UNO: Se debe limitar el egoísmo y el abuso de poder. Es decir, hay que buscar el bien común sobre el bien individual y no perder el suelo (cuidado con “volarse” y sentirse todopoderoso).

DOS: Hay que fomentar el ejercicio de valores como la excelencia, la laboriosidad, la iniciativa, la sencillez y la austeridad.

TRES: Conviene trazar un objetivo común como familia y re-elegirnos como socios --¿A dónde queremos llegar? ¿Queremos ir juntos?.

CUATRO: Se vuelve indispensable, la negociación y el perdón entre familiares/socios (comunicación).

CINCO: Se requiere no sólo liderazgo empresarial, sino también liderazgo familiar – Por ello, no sólo hay que ser el mejor en el trabajo, sino que también hay que “ganarse” a la familia.

SEIS: Hay que comprometernos a ejercer la libertad con cautela, aceptando las consecuencias de nuestras decisiones individuales y colectivas. Y, una vez que tomemos decisiones colegiadas, hay que acompañar. No se vale luego comentar: “Ven, se los dije. Yo no estaba de acuerdo con esa decisión pero Ustedes insistieron en ir adelante…
Por eso no salió bien”.

SIETE: Cada miembro de la familia debe desarrollarse integralmente—hacer lo que le apasiona, formarse para entender, aportar valor y no estorbar, ser disciplinado y humilde.

OCHO: Los miembros de siguiente generación deben valorar el conocimiento, esfuerzo y sacrificio de sus mayores, aprendiendo a cambiar paulatinamente las cosas.

NUEVE: Cada generación debe ganarse lo suyo, aportar al crecimiento del patrimonio y ser administrador de la riqueza de las siguientes generaciones.

DIEZ: Es responsabilidad de la generación al mando desarrollar estructuras sólidas de gobierno familiar y empresarial que les permita a los que vienen detrás ejercer sus derechos y obligaciones; cuidar la familia y la empresa; y continuar cohesionados.

Así que, luego de mucho pensar, respondí: “Solidaridad” y “Subsidiariedad”. Y es que, son precisamente estos dos conceptos los que moldean el comportamiento humano dentro de la familia para no sólo ayudar, utilizando mi libertad para velar por el bien común, sino también para exigir respeto, esfuerzo y resultados.

Solidaridad entre generaciones implica saber ayudar y aportar valor desde mi trinchera, ya sea en la familia o en la empresa. Subsidiariedad entraña respeto, exigencia y esfuerzo; que realicen por sí mismos y con sus propias fuerzas todo aquello de lo que sean capaces. Implica respetar y ayudar a otros a desarrollarse de forma integral, para que puedan ser independientes.

Así que, son sólo dos cosas las que se necesitan… No está tan difícil, ¿o sí?.

* La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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