Monterrey

25 de noviembre Campaña Naranja ONU

OPINIÓN. Pintarse de naranja es el entusiasmo y la posibilidad de una sociedad que permita la expresión vital a cada mujer, sin la censura familiar, social, física o psicológica.
LA PROPIA POLÍTICA
Sara Lozano
loalsara@yahoo.com
22 noviembre 2017 11:20 Última actualización 22 noviembre 2017 11:20
Sara Lozano

Sara Lozano

Así como octubre se pinta de rosa para tomar consciencia y acciones en contra del cáncer de mama, con igual intención la ONU lanza la Campaña Naranja #Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres.

Como todo cambio de fondo, empieza por ser un ejercicio de sensibilización que vuelve público un problema que se considera privado, vergonzoso o cuestionable.

Así como el Rosa sensibilizó y combate los pudores mal, la idea Naranja es romper con conductas inconscientes para reducir la violencia menor y mayor en contra de las mujeres que también ha cobrado muchas vidas.

Porque suele ocurrir que los horarios de llegada de las hijas son diferentes al de los hijos, para ellas más es limitado -esto es diferenciación por género-. Y suena sensato proteger a las jóvenes y reducir los riesgos de deambular sola por las calles, de noche, porque siendo mujeres enfrentan más riesgos, esto es violencia por género.

Lo que parece insensato es no tomar acciones, ignorar que existe una amenaza para las mujeres sólo por ser mujeres; también en los ambientes labores, en el transporte público, en las calles y en las casas.

Es micro-violencia educar –condicionar- a las hijas para que hagan ciertas cosas por su sexo, orientar sus decisiones educativas con miras a la maternidad y crianza, asignar presupuestos para que luzcan hermosas; y entre todo esto, hacerlas olvidar su esencia: intereses infantiles, vocacionales, deportivos, de entretenimientos o afición.

¿Por qué no creer que hay mujeres que disfrutan el dominó, el futbol soccer o americano? ¿Por qué no creer que las niñas que pueden ser exitosas ingenieras, productoras agrícolas o ganaderas? ¿Por qué no dejar soñar a esas maravillosas personas que pueden ser lo que les dicta el corazón?

Pintarse de naranja es el entusiasmo y la posibilidad de una sociedad que permita la expresión vital a cada mujer, sin la censura familiar, social, física o psicológica.

Es entender una buena carcajada-abierta y espontanea- lanzada al vuelo sin prejuicios por sexo.

En su libro Sobre lo espiritual en el arte, Kandiskin entiende el naranja como el rojo en calidez a través del amarillo: alegría, agitación y contundencia, movimiento en calidez.

Unirnos para erradicar la violencia contra de las mujeres es también una campaña que lleva hacia adentro, hacia lo privado y la costumbre. Es poner atención a cada impronta que diferencia una decisión para uno sí y para la otra no; es reflexionar sobre la luz vital que ha sido ennegrecida por milenios en la psique humana, por ser mujer, por ser hombre.

Es una reflexión que nos lleve a dejar que a cada quien se le deje ser, en primera instancia, persona.

En 2015 la Comisión Estatal Electoral (@ceenl) se suma a la Campaña Naranja. En 2016 se unen el Tribunal Estatal Electoral, la Sala Monterrey del Tribunal Federal Electoral (@TEPJF_informa), la Comisión Estatal de Derechos Humanos (@CEDHNL) y la Comisión de Transparencia en NL (@CTAINLinfo). Este 2017 se integran: PAN (@PANNLMX), PRI (@PRI_NuevoLeon), la Asociación Nacional Cívica Femenina A. C.ANCIFEM (@Ancifemoficial), Despierta, Cuestiona y Actúa, A. C. (@DCAMexico), el Instituto de Investigaciones Sociales Universidad Autónoma de Nuevo León.

Del 25 de noviembre al 10 de diciembre Nuevo León se estará pintando de naranja para crecer en lo privado invitando a lo público, para a pensar más allá de lo condicionado, erradicando la violencia acendrada en la rutina. #DíaNaranja #YoMePintoDeNaranja #MujeresSinViolenciaPolíticaNL.

NOTA: De las fechas le platico en el próximo artículo.

La autora es Consejera Electoral en el estado de Nuevo León y promotora del cambio cultura a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.