Mercados

Tasas de México y EU se acercan por mejoría en precios de materias primas

El diferencial de tasas entre México y EU comenzó la semana en los 170 puntos base, muy por debajo de su máximo de 250 puntos que alcanzó el pasado 11 de febrero, producto de la recuperación de los precios de los commodities, principalmente del petróleo.
Esteban Rojas
28 marzo 2016 21:12 Última actualización 29 marzo 2016 9:29
ME. El dólar, el recorte y las tasas.

ME. El dólar, el recorte y las tasas.

El pasado 11 de febrero, el spread entre los bonos soberanos de México y Estados Unidos alcanzó un máximo de casi siete años por la caída de los precios del crudo.

El diferencial entre la tasa de interés que paga el bono de México a 10 años y su similar en Estados Unidos inició la semana en 170 puntos base, cifra muy por debajo del máximo alcanzado en el año de 250 puntos, el pasado 11 de febrero.

Incluso, este diferencial fue el mayor registrado desde que se salió del periodo de la crisis global de 2008, en ese entonces la brecha sobrepasó los 500 puntos.

El menor premio exigido por la compra de papel de deuda del gobierno mexicano, colocado en el exterior, está altamente correlacionado con lo que acontece en el mercado latinoamericano de bonos, debido a la mejoría en las expectativas económicas, producto de la recuperación observada en los precios de las materias primas, entre otros factores.

El índice de commodities elaborado por Bloomberg presenta un incremento de 7.47 por ciento del pasado 11 de febrero a la actualidad.

El bono norteamericano a 10 años se encuentra en 1.88 por ciento mostrando una moderada baja, producto de una menor demanda de activos de refugio.

En tanto que el bono soberano de México, también a 10 años, opera en 3.58 por ciento, también dentro de un ciclo de baja, que todavía pudiera experimentar fuertes altibajos.

En el caso de México, el menor “premio” exigido por parte de los inversionistas se debe, adicionalmente, a las políticas anunciadas el pasado 16 de febrero. En ese día, se oficializó un recorte al gasto público y un aumento a la tasa de referencia del Banco de México, lo que se acompañó con un cambio en la estrategia de intervención en el mercado cambiario.

El conjunto de las medidas contribuyó a mejorar la confianza en el compromiso de mantener la estabilidad financiera, dentro de un contexto internacional todavía incierto.

Una menor brecha entre estos activos financieros refleja una mayor solidez en la economía mexicana, que se traduce en un bajo riesgo para los inversionistas.

Los fundamentales de México todavía podrían mantener la puerta abierta para nuevas colocaciones del gobierno mexicano de deuda en el exterior, a pesar de las restricciones que podrían generar un mayor costo del dinero, inducido por nuevos aumentos en las tasa de referencia de la Reserva Federal.

Contrastes en Latinoamérica

El diferencial de tasas entre el bono norteamericano a 10 años y sus similares de las economías más grandes en América Latina presenta contrastes notables.

El diferencial más bajo corresponde a Chile con 111 puntos, muy inferior a lo que tiene que pagar Venezuela de dos mil 562 puntos de spread.

El segundo lugar corresponde a Perú con un diferencial a su favor de 149 puntos.

El contraste entre la primera economía latinoamericana, por su tamaño, que corresponde a Brasil y, la segunda, representada por México, no deja de llamar la atención.

Brasil tiene un diferencial de tasas a 10 años con respecto a su similar de Estados Unidos de 372 puntos base, mientras que el de México asciende a 170 puntos, es decir, más del doble.

La diferencia en los costos de colocar deuda por parte de Brasil y México en el mercado externo, obedece a los fundamentales de cada país.

La principal economía de la región se encuentra inmersa en una crisis económica y política que aumenta el riesgo para los inversionistas.

En tanto que México presenta un mejor escenario de estabilidad financiera, al tener una inflación por debajo del 3.0 por ciento y perspectivas de un crecimiento económico moderado, pero positivo.

La revalorización de las materias primas es el motor principal para que la brecha entre los bonos mexicanos se haya cerrado frente a los de Estados Unidos.