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¿Por qué Banxico no ha lanzado un ‘salvavidas’ al peso?

En las últimas 12 sesiones, la moneda mexicana presenta uno de los peores desempeños en el mundo, lo que contrasta con la pasividad de la Comisión de Cambios.
Esteban Rojas
Agustin Cartens, gobernador del Banco de México. (Eladio Ortíz)

Agustin Cartens, gobernador del Banco de México. (Eladio Ortíz)

CIUDAD DE MÉXICO.- La moneda mexicana acumula un desplome de 8.38 por ciento en las últimas 12 sesiones, colocándola como la divisa con peor desempeño en el mundo dentro de este periodo.

Un dólar por arriba de la marca de los 20 pesos hace mucho ‘ruido’, al considerarse muchas veces como un reflejo de una mala situación del país, al mismo tiempo que oscurece otros avances.

En las últimas 12 jornadas, la moneda mexicana ha alcanzado tres mínimos históricos frente al dólar, algo que no ha ocurrido con otras monedas y divisas. Esta situación, la coloca a un nivel solamente comparable con lo sucedido con el tipo de cambio en Venezuela en lo que va del año.

La Comisión de Cambios, integrada por representantes de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México, cuenta con un arsenal compuesto por la disponibilidad sin precedente de recursos para poder inyectar liquidez o modificar el costo del dinero.

Las reserva internacionales ascienden a 175 mil 869 millones de dólares, a lo que se suma la disponibilidad de recursos por 87 mil 364 millones provenientes de una línea de crédito contingente contratada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En total, se cuenta con un escudo financiero por 263 mil 233 millones, compuesto por las reservas y el crédito del FMI. Esto quiere decir que hay recursos disponibles y medidas de política monetaria para poder amortiguar la caída de la vapuleada moneda azteca.

La pregunta obligada es entonces ¿Por qué la Comisión de Cambios no hace nada? Solamente se ha dedicado a contemplar, desde abajo del ‘ring’, como el dólar le ha pegado reiteradamente al peso, mandándolo a la lona en varias ocasiones.

La respuesta al ‘modo de espera’ de la Comisión de Cambios puede encontrarse en los siguientes argumentos:

En primero, se es congruente con el mandato establecido por Ley de respetar la libre flotación de la moneda mexicana, lo cual implica estar imposibilitado para salir a defender a un determinado nivel del tipo de cambio. Esto es, el precio del dólar puede llegar hasta donde deba llegar de acuerdo a lo que fije el mercado.

En segundo, a que posiblemente se considera que la caída en la moneda mexicana se produce de acuerdo a la situación negativa que prevalece en el contexto internacional, derivada de la debilidad en los precios del petróleo, del proceso electoral en Estados Unidos y de lo que se espera que haga la Reserva Federal en materia del costo del dinero.

A los anteriores factores, se le deben agregar otros como es el caso del desequilibrio de las cuentas externas de México, la preocupación por el crecimiento de la deuda y la incertidumbre de si las medidas propuestas en el presupuesto para el 2017 podrían ser suficientes para evitar una baja en la calificación soberana, entre algunos de los más destacados.

Por otro lado, lo elevado del precio del dólar está incrementando los precios de los productos importados, pero esta situación todavía no contamina del todo a la inflación en lo general, por lo que le da cierto margen a la autoridad cambiaria.

En tercero, podría ubicarse en la posición de no ‘regalar’ dólares en los actuales niveles, dada la difícil situación que estaría por venir todavía, por lo que se ha considera una mejor medida realizar incrementos en la tasa de referencia fijada por el Banco de México. Esta postura contrasta con las subasta de dólares que existía antes de mediados de febrero, con cargo a las reservas internacionales.

Los recursos que componen al escudo financiero son cuantiosas, pero hay que tener presente que actualmente se negocian en promedio diario más de 20 mil millones de dólares en el mercado nacional. En tanto que en lo internacional, hay intercambios con la moneda mexicana por el equivalente a 112 mil millones de dólares diarios, de acuerdo al Banco de Pagos Internacional (BIS). Bajo estas condiciones, la utilización del escudo financiero tiene alcances limitados.

En cuarto, con todo y las presiones alcistas sobre el dólar, el ajuste se ha dado en un marco en donde quien ha querido comprar dólares para cualquier efecto, lo ha hecho dentro de cierto orden y con la liquidez necesaria.

En quinto, la determinación de la Reserva Federal de posponer un alza en su tasa de referencia le da un respiro al peso, aunque momentáneo y no suficiente para impedir que siga cayendo.

Las próximas semanas serán de duras pruebas para la moneda mexicana, por lo que a pesar de las limitaciones de las intervenciones, no se debe descartar que se vuelva a aplicar la receta de llevar a cabo simultáneamente un aumento en la tasa de referencia del Banco de México acompañada de venta discrecional de dólares, en caso de haber situaciones desordenadas.

Con todo, la mejor ‘medicina’ es contar con buenos fundamentales económicos que ayuden a enfrentar los desafíos que están por venir para el peso mexicano.