Mercados

Poder adquisitivo del peso, en el peor nivel de 20 años

El desplome del poder de compra de la moneda mexicana incluso superó al observado en la pasada crisis económica global, que arrastró también a la baja a todas las monedas de naciones emergentes.
Esteban Rojas
[El peso se ha visto afectado por la reducción en el ritmo de compra de bonos de EU. / Archivo] 

[El peso se ha visto afectado por la reducción en el ritmo de compra de bonos de EU. / Archivo]

PODER DE COMPRA MINADO

El índice que mide el poder adquisitivo del peso en términos reales, es decir una vez descontado el efecto de la inflación, se reportó en 80.67 puntos en el pasado febrero, en su menor nivel desde marzo de 1996, de acuerdo con las últimas cifras publicadas por el Banco de Pagos Internacional.

La recuperación del poder de compra del peso se ha visto mejorada en el presente mes, al acumular un avance nominal de 2.91 por ciento frente al dólar, mucho mayor que el diferencial de inflación entre México y los Estados Unidos.

El desplome del poder de compra de la moneda mexicana, incluso, superó al observado en la pasada crisis económica global, que arrastró también a la baja a todas las monedas de naciones emergentes, al alcanzar en febrero del 2009 un mínimo en 87.59 mayor que el reportado para el mismo periodo del presente año de 80.67 puntos.

El índice que mide la paridad real, elaborado por el Banco de Pagos Internacional, incluye a 61 monedas y tiene como año base el 2010 igual 100.

El nivel que tiene el índice del tipo de cambio real del peso puede ser un elemento que indica el potencial de recuperación que tiene, aunque todavía bajo un contexto de fuerte volatilidad.

El índice del tipo de cambio real del peso mexicano registró un mínimo en 62.61 en marzo de 1995, como resultado del desplome de la moneda derivada de la crisis de diciembre de 1994. En tanto que el máximo fue en 133.14 puntos en marzo del 2002.

MONEDAS LATINOAMERCIANAS, ENTRE LAS MÁS CASTIGADAS

El peso mexicano ocupa el octavo lugar entre las que han registrado una mayor caída en el poder de compra en su moneda en términos reales, de acuerdo a la muestra de 61 seguidas por el Banco de Pagos Internacional (BIS por sus siglas en inglés).

La moneda que encabeza el menor nivel de su índice una vez descontado el efecto de la inflación es la de Argentina, al ubicarse en 61.42, seguida de Sudáfrica y de Rusia con indicadores de 63.75 y 65.20 puntos. El cuarto y el quinto lugar corresponden a Colombia (67.82) y Brasil (69.21).

En el grupo de las ocho monedas más castigadas están también divisas de naciones desarrolladas como Japón y Canadá, al ascender sus índices a 75.32 y 78.54 puntos, en cada caso.

MONEDAS CON MAYOR 'CAPACIDAD'

En el bando de naciones cuyas monedas se han revalorizado en términos reales, llama fuertemente la atención el caso de Venezuela cuyo índice que lo mide se disparó a 860.42 puntos en el pasado febrero, de acuerdo a los datos publicados por el BIS.

El comportamiento de la moneda de Venezuela no es un indicio de fortaleza, sino de debilidad, al estar señalando que su nivel actual no ha reconocido la erosión que ha causado la inflación en su poder de compra. Esta situación constituye un “polvorín” dado que se ha mantenido “artificialmente” fuerte.

Con todo, la que más preocupa para efectos globales es la situación de la moneda de China.

De acuerdo a cifras del BIS, el yuan es la segunda moneda con el índice real más alto, al ubicarse en 130.60 puntos.

El avance en términos reales de la moneda del gigante asiático es uno de los factores que ha contribuido a la debilidad de su sector exportador.
Ante la lentitud del tránsito de una economía basada en el impulso de su sector externo a otro con un mayor peso de su mercado interno, no se debe descartar presiones para debilitar a su moneda.

En el caso de los Estados Unidos, un dólar relativamente fuerte, también constituye una preocupación por su efecto negativo sobre las ventas al exterior. De acuerdo al BIS, el índice real de la principal divisa del mundo se ubicó en 115.13 puntos en el pasado febrero.

La recuperación en los precios de las materias primas quita algo de presión de baja para las monedas emergentes, pero la permanencia de un bajo crecimiento económico global y posibles cambios en los flujos de capital, derivado de las políticas monetarias de algunos bancos centrales, todavía pueden dar lugar a un reacomodo en el mercado de cambios y a periodos de elevada volatilidad.