Mercados

Los 3 efectos (negativos) de la fortaleza del dólar

Un signo de fortaleza de la economía norteamericana, que es el valor del dólar, podría causar estragos al sector exportador de ese país.
Esteban Rojas
 [El dólar se vende hasta en 13.55 pesos en el aeropuerto capitalino. / Bloomberg] 

[El dólar se vende hasta en 13.55 pesos en el aeropuerto capitalino. / Bloomberg]

El dólar pasa por su mejor momento en más de cuatro meses en el mercado internacional de divisas, sin embargo, no todo es positivo. Esa fortaleza podría generar distorsiones en algunos mercados y en el proceso mismo de la recuperación de la economía norteamericana.

El índice que mide el comportamiento del dólar frente a una canasta de seis divisas superó ayer la marca de los 97 puntos, con lo que alcanzó un máximo de más de cuatro meses.

El billete verde presenta un ciclo de alza que lo ha llevado a acumular una apreciación de 4.83 por ciento desde que tocó su mínimo del año, el pasado 2 de mayo.

El primer efecto adverso de un mayor precio del dólar son las dificultades para incrementar las exportaciones norteamericanas, situación que puede ser un lastre para la recuperación económica. Por otro lado, al abaratar las importaciones, podrían restarle mercado a lo producidos internamente.

Además, esta trayectoria del dólar también podría dificultar el proceso de normalización de la política monetaria de la Reserva Federal, pues mayores tasas de interés serían un incentivo adicional para mejorar la posición del billete verde y fortalecerlo todavía más.

En segundo lugar, el avance del dólar contribuye a encarecer los precios de las materias primas en otras divisas, situación que tiende a restarles demanda. Menores ingresos por ventas de commodities conforman un contexto poco favorable para las economías emergentes, sobre todo en aquellas naciones cuyos sectores exportadores están poco diversificados.

El tercer efecto de la fortaleza de esa divisa es una fuente de presión bajista sobre todo para las monedas de naciones emergentes, lo que a su vez dificulta su recuperación económica. Del pasado 23 de junio a la fecha, las divisas que integran la canasta del índice dólar han caído en su totalidad.

El mayor descenso está representado por la libra, con una variación de 10.98 en el lapso mencionado, seguido de la corona sueca y el euro con variaciones de -5.11 y 3.28 por ciento, respectivamente.

En caso de que persista la turbulencia internacional, es posible que la demanda del dólar como activo de refugio lo siga presionando al alza, algo que a Estados Unidos y a la Fed no le será grato.

La mayor demanda del dólar tomó fuerza después del Brexit, pero también tras los eventos violentos en Francia y Turquía.