Enfoques

Zonas ‘rojas’ del mundo son las amenazas de 2015

La caída del precio del petróleo podría detonar varios conflictos en distintos países, debido a la desestabilización de ingresos gubernamentales.
Bloomberg
17 diciembre 2014 22:53 Última actualización 18 diciembre 2014 5:0
Los mares de China son una de las 'zonas rojas' para este 2015. (Bloomberg)

Los mares de China son una de las 'zonas rojas' para este 2015. (Bloomberg)

Las islas Spratly, la ciudad de Narva, la región de Fezán… estos lugares corren el riesgo de volverse muy conocidos en 2015. ¿No los ubica en el mapa? Bueno, mucha gente no sabía dónde encontrar Donetsk en Ucrania o Raqqa en Siria cuando principiaba 2014.

Conforme expertos debaten posibles sorpresas desagradables en 2015, ciertos escenarios aparecen una y otra vez: un incidente naval entre China y uno de sus vecinos por un grupo de islas escasamente habitadas; un renovado avance de rebeldes islámicos en el anárquico sur de Libia hacia África occidental; una implosión en Corea del Norte.

Otras posibilidades incluyen un avance ruso en países bálticos, una tercera intifada palestina, un ataque israelí contra Irán y la caída continua de los precios del petróleo que desestabiliza países como Rusia, Venezuela.

reclamos en el mar de China

“Nunca puedes predecir la próxima crisis, pero puedes ver algunas regiones que están en tensión,” dijo Michael Clarke, director del Royal United Services Institute, grupo de investigación basado en Londres.
“No sabes dónde aparecerá el ratón, pero sabes dónde están las trampas.”

La inestabilidad también podría presentarse en el marco de las elecciones, desde Israel a Grecia al Reino Unido, donde partidos extremistas amenazan con trastocar los grupos establecidos. La caída del petróleo ya provocó que el rublo de Rusia se depreciara 52 por ciento este año y el bolívar de Venezuela, cerca de 65 por ciento en el mercado negro. Los negociadores de swaps están apostando abrumadoramente a que Venezuela incurrirá en default.

“Sería difícil evocar un diciembre en el que estuviéramos preocupados por tantos riesgos,” señaló Barry Pavel, del Brent Scowcroft Center sobre Seguridad Internacional en el Consejo del Atlántico, un think tank de Washington.

MARES EN DISPUTA

En ninguna parte hay más militares enfrentados que en los mares de China, donde transita la mayoría del comercio del mundo.
China disputa la soberanía del Mar de China Oriental con Japón y Corea. Basándose en un mapa publicado por vez primera en la década de 1940, también reclama el 90 por ciento del Mar de China Meridional, incluidas las islas Spratly y las Paracel. Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei tienen todos reivindicaciones confrontadas.

“Las agresivas reivindicaciones marítimas de China podrían terminar mal,” indica Philippe Moreau-Defarges del French Institute of International Relations en París. “China está decidida a ampliar su dominio marítimo y siempre hay riesgo de que algún incidente con un buque de guerra de Japón, Vietnam o Filipinas se salga de control.”

El objetivo del presidente chino Xi Jinping es crear una “zona de excepcionalidad” en la que el orden basado en normas establecidas sería sustituido por la aceptación de intereses y la autoridad de China, explica Andrew Erickson, profesor del departamento de investigación estratégica en la Escuela de Guerra Naval en Newport, Rhode Island.

LA PRESIÓN DEL BÁLTICO

Las crisis de los años anteriores no han terminado. Donetsk y gran parte del este de Ucrania permanecen bajo el control de los separatistas rusos después de que el país quedó dividido sobre si debe ligar su futuro a la Unión Europea o al presidente Vladimir Putin de Rusia.

El Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jens Stoltenberg, dijo el 2 de diciembre que este año los aviones de la OTAN habían interceptado 400 aviones de combate rusos en límites del espacio aéreo de la alianza. Estonia, Letonia, Moldavia y Kazajstán tienen regiones con grandes minorías étnicas rusas, como Narva en Estonia.

EL DESPLOME DEL PETRÓLEO

Para productores de petróleo como Rusia, Irán y Nigeria, la caída de los precios propiciaría que los gobiernos adopten medidas poco ortodoxas para reforzar sus economías o mantener el apoyo de la población. Los precios de referencia en Nueva York bajaron cerca de 44 por ciento este año a alrededor de 57 dólares por barril. Irán, empero, necesita que el petróleo cotice a 143 dólares el barril para mantener su presupuesto equilibrado, según datos compilados por Bloomberg. Rusia, este año, de 100 dólares por barril, dijo el ministro de Finanzas Anton Siluanov el mes pasado.

La caída de los precios del petróleo tampoco ayudará a Nigeria, que ya tiene dificultades para contener el movimiento islamista Boko Haram. El mayor productor de crudo de África es particularmente vulnerable en este momento, advirtió Peter Pham, director del Africa Center del ya mencionado Consejo del Atlántico en Washington.

FEZÁN

También en África, el borde sur del Sahara puede traer sorpresas desagradables. Luego de que Francia enviara tropas a Malí en enero de 2013 para repeler una ofensiva de milicias radicales islámicas, muchos militantes se reagruparon en la región sin ley de Fezán en Libia. Desde allí, amenazan a toda la región y, posiblemente, a Europa.

El Estado Islámico, que dejó su base en Raqqa para invadir gran parte de Irak en el verano de 2014, se ha visto frenado por la campaña aérea emprendida por Estados Unidos y sus aliados. Pero eso no ha disipado sus ambiciones de difundir su autoproclamado califato, ni su impacto desestabilizador. Se estima que unos tres mil europeos occidentales han luchado en sus filas, lo que aumenta el riesgo de ataques terroristas al volver a casa.

LOS REFUGIADOS

Uno de los países más frágiles de Oriente Medio es Líbano, cuyo gobierno combina chiitas, sunitas y cristianos. Ese equilibrio está amenazado ahora que los libaneses participan en todos los frentes del conflicto sirio y por la llegada de refugiados sirios que constituyen 25 por ciento de la población.

“La estabilidad del Líbano estará en juego,” expuso Magnus Ranstorp, del Colegio de Defensa Nacional de Suecia, en Estocolmo, que monitorea los movimientos islámicos radicales. “Si el Líbano detona y se hunde en la guerra civil, podría activar a Israel y Hezbolá.”

Israel misma se ve amenazada por sus divisiones, mientras que la opinión pública palestina está en un punto álgido por el poco avance para poner fin a la ocupación israelí de Cisjordania. El primer ministro Benjamin Netanyahu depuso a ministros que eran más susceptibles a acuerdos con palestinos y convocó nuevas elecciones para marzo.