Enfoques

Una vida entre alacranes

Llegó a México en 1970, casi junto con la selección brasileña y se quedó aquí para siempre dedicado a la biotecnología. Descubre nuevas propiedades del veneno: antibiótico e inmunomodulador.
Rosalía Servín
03 abril 2014 22:51 Última actualización 04 abril 2014 5:0
Alacrán ilustración enfoques

Alacrán ilustración enfoques

CIUDAD DE MÉXICO. Por más de cuatro décadas, el doctor Lourival Domingos Possani Postay, investigador emérito del Instituto de Biotecnología de la UNAM, ha centrado sus estudios en los efectos tóxicos del veneno del alacrán, que le han permitido no sólo consolidar y mejorar antivenenos contra la picadura de este animal, sino descubrir propiedades que pueden coadyuvar para el control y tratamiento de muchas enfermedades, no sólo infecciosas sino hasta inmunológicas.

El primer hallazgo de este científico nacido en Brasil pero nacionalizado mexicano fue descubrir cuáles son los péptidos que causan la muerte del individuo cuando es picado por un alacrán.

“La estructura química del veneno no es más que toxinas del canal de potasio y del sodio, que son proteínas de las membranas que permiten el paso de iones hacia dentro de las células, coadyuvando en la comunicación de diferentes tejidos del cuerpo.

“De modo que cuando la toxina del alacrán se pega a esa compuerta que deja pasar los iones, impide su acceso desarreglando la comunicación del organismo y causando los problemas y síntomas clásicos de adormecimiento, lagrimeo, sudoración, sensación de pelo en la garganta, problemas respiratorios y cardiacos”, explica el doctor.

Dicho conocimiento permitió desarrollar antivenenos de nueva generación que entre otras ventajas revertían los efectos tóxicos en dos horas o menos y reducir además el uso de sedantes.

Se llegó a pensar, inclusive, en una vacuna, pero no funcionó debido a que se necesitaban anticuerpos de alta afinidad, que no generaban los caballos, animales que producen los anticuerpos contra el veneno de alacrán y de los que se obtiene el suero para el antídoto.

Con el tiempo el doctor Possani y su equipo han dado pasos importantes, ahora están haciendo un banco de DNA complementario o de anticuerpos humanos, que permitirá conocer el efecto neutralizante del veneno en células humanas y no a través de animales como sucede actualmente.

“Esta va a ser la quinta generación de antivenenos que entrará al mercado”, dijo al abundar que esto llevará a homologar las características del individuo y eliminar reacciones alérgicas secundarias.

Nuevos descubrimientos

En este quehacer, el doctor Possani ha encontrado muchas otras propiedades en el veneno del alacrán que no causan daños. Algunas hasta son benéficas, como algunos péptidos que funcionan como antibióticos, como antiparasitarios y otros que son inmunomoduladores, para controlar ciertas enfermedades inmunológicas como diabetes tipo 1, psoriasis o artritis.

“Encontramos en el veneno del alacrán ciertos péptidos que bloquean de forma selectiva solamente los canales iónicos de los linfocitos de memoria, de tal forma que si puedes bloquearlos, eliminas la posibilidad de que se originen ciertas enfermedades inmunológicas”, afirma Possani tras señalar que ésta es una de las inversiones que más patentes les han dado.

“Tenemos como 30 a nivel internacional y ya hay una compañía farmacéutica interesada”, destaca.

El investigador abunda que también han encontrado péptidos del veneno, que impide el desarrollo del microorganismo que causa la malaria y otros más que pueden funcionar para inmunizar gallinas contra la gripe aviar”, algo que aún se investiga, pero que resulta realmente prometedor.

“alacranologo"