Enfoques

El internet del espacio ya llegó a la Tierra

El Internet de alta velocidad ‘desde el cielo’ ya es una realidad desde hace meses gracias a la empresa O3b; la firma ya cuenta con 21 clientes, incluidos gobiernos insulares y una línea de cruceros.
Bloomberg
18 junio 2015 23:32 Última actualización 19 junio 2015 5:0
O3b cuenta ya con 21 clientes. (Especial)

O3b cuenta ya con 21 clientes. (Especial)

Nos han dicho que el Internet espacial llegará pronto, cortesía de SpaceX, de Elon Musk, o de su rival OneWeb, de Greg Wyler. Ambas compañías tienen la intención de rodear la tierra con miles de satélites en órbitas bajas. Éstos enviarán Internet desde el cielo para que todas las personas, no sólo las que están en ciudades bien conectadas, tengan acceso red de alta velocidad. OneWeb cree que debería estar disponible para 2019, en tanto que SpaceX ofrecería hipotéticamente un servicio parecido por la misma época.

Pero… resulta que ya existe el Internet espacial. No escuchamos hablar mucho de él porque la compañía que lo distribuye, O3b Networks, no está dirigida por una celebridad como Musk o un radical como Wyler. Pero durante los últimos meses ha operado una red de 12 satélites que emiten Internet.

O3b significa “los otros 3 mil millones” (the other 3 billion), en referencia a la aspiración de la compañía de proporcionar acceso a Internet de alta velocidad a la población mundial que está fuera del alcance de los cables de fibra óptica. Los satélites de O3b orbitan a una distancia de unos ocho mil kilómetros de la Tierra, mucho más cerca que los satélites anteriores que intentaron ofrecer servicios parecidos, permitiendo con ello transferencias de datos a velocidades cercanas a fibra óptica.


Hasta la fecha, las islas y los países situados cerca del Ecuador han mostrado el mayor interés. La compañía anunció esta semana convenios con Papúa Nueva Guinea, Samoa Americana y Timor Oriental. O3b también tiene un acuerdo con Royal Caribbean para proveer Internet en sus cruceros y acaba de hacer público un acuerdo con Emerging Markets Communications que suministrará a plataformas petroleras en alta mar. En total, O3b ha conseguido 21 clientes y tiene 20 acuerdos más en proceso, señala su CEO, Steve Collar.

Debido a la demanda, Collar acudió a la junta directiva de O3b para buscar la aprobación para añadir ocho satélites más a la red de la empresa. “Nos ha sorprendido gratamente la aceptación”, dice el directivo. “Hemos vendido alrededor del 50 por ciento de nuestra capacidad en este momento”.

La ventaja del enfoque de O3b es que sus satélites se sitúan en una órbita terrestre media lo bastante cercana para proporcionar acceso de alta velocidad, pero también lo bastante alejada para evitar la interferencia con una gran cantidad de otros satélites de comunicaciones. O3b puede cubrir alrededor del 70 por ciento del planeta con sus sistemas, y su cliente ideal está alrededor del Ecuador, donde hay una enorme cantidad de islas y regiones que necesitan velocidades más rápidas. La desventaja es que el mercado de O3b está limitado a estos clientes; la empresa no puede ofrecer un servicio verdaderamente global a todos los consumidores.

“La verdadera pregunta es qué tan grande es esa oportunidad”, sostiene Tim Farrar, consultor de comunicaciones satelitales de TMF Associates. “Puedes ver con claridad un mercado de 200 a 300 millones de dólares por año, pero luego se pone brumoso”.


SpaceX y OneWeb cubrirían áreas a las que O3b no llega, aunque Farrar dice que probablemente tendrán dificultades en regiones ecuatoriales. También buscarían vender el servicio directamente a los consumidores en lugar de centrarse en grandes proveedores de comunicaciones, que son los clientes de O3b. Bajo el modelo de SpaceX y OneWeb los consumidores (así como hospitales, escuelas y casi cualquier organización) podrían pagar de 200 a 500 dólares por una terminal que recibiría Internet desde sus satélites. O3b, por el contrario, vende antenas más grandes y costosas a empresas de telecomunicaciones.

El repentino torrente de participantes en la arena del Internet espacial ha detonado una feroz batalla. Wyler, por ejemplo, incubó el proyecto OneWeb dentro de Google y parecía que la tecnológica financiaría por entero la iniciativa. Más tarde, Google unió su suerte a la de Musk (quien había considerado a su vez financiar la tecnología de Wyler) a través de una importante inversión en SpaceX, y Wyler salió en busca de nuevos socios, como Qualcomm y Virgin. OneWeb anunció esta semana que había encontrado otro socio, formando una empresa conjunta con Airbus (rival de SpaceX) para construir los satélites de su red.

Farrar, sin embargo, duda de los modelos de negocio y de algunas afirmaciones técnicas. “La pregunta para SpaceX y OneWeb es si existe algún plan de negocios aquí”, dice. “Greg cambia su plan con bastante frecuencia y no he escuchado nada concreto de Elon”.

Musk ha hablado sobre la prestación de servicios de Internet a “los otros 3 mil millones” y sobre proporcionar una red troncal para grandes volúmenes de tráfico de Internet. Su argumento es que la luz viaja más rápido en el espacio, por lo tanto una red de Internet basada en el espacio podría enviar datos entre, por ejemplo, América del Norte y Europa, a velocidades más altas. “Para ser honesto, creo que eso es una tontería”, señala Farrar. “Es imposible colocar suficiente capacidad en el espacio para hacer eso.”