Enfoques

El Bosque de Agua se niega a morir

Si no cuidamos este vasto acuífero, que provee el agua a 30 millones de mexicanos, podría desaparecer antes de 50 años, convirtiendo la falta del vital líquido en un asunto de seguridad nacional.
Miriam De Regil
20 marzo 2014 20:57 Última actualización 21 marzo 2014 5:0
Bosque de agua

El corredor Ajusco-Chichinautzin cada año pierde dos mil 400 hectáreas, lo equivalente a nueve canchas de futbol diariamente. (Iniciativa Bosque de Agua)

CIUDAD DE MÉXICO. Tras décadas de abandono, el Gran Bosque de Agua ubicado en el corazón del Corredor Biológico Ajusco - Chichinautzin, busca sobrevivir.

Extendido a lo largo de 120 mil hectáreas, provee de agua a más de 30 millones de mexicanos, una cuarta parte de la población del país.

La desaparición de este bosque que podría ocurrir antes de 50 años si no se le cuida, según advierten expertos, comprometería la viabilidad de Cuernavaca, Toluca y el Distrito Federal, ya que el 75 por ciento del agua que se consume en la capital es captada en esta zona boscosa; además de que los ríos Lerma y Balsas nacen, precisamente, en este corredor.

Un estudio del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, destaca que el costo de reposición de agua de este bosque –-traer el recurso de otro lugar para abastecer la demanda actual— se estima en 30 mil millones de dólares.

Frente a ello, surgió la iniciativa ciudadana Bosque de Agua, encabezada por Jürgen Hoth von der Meden, quien advierte que aunque todavía falta mucho para preservarlo, la situación es mejor que en 2011.

“Las condiciones son mejores, pero no quiere decir que sean buenas. Por ahora existe ya un grupo de ciudadanos, expertos y autoridades interesados en el rescate, la conservación y cuidado del sitio”, comentó en entrevista.

Asunto de seguridad nacional

De acuerdo con el líder del proyecto Bosque de Agua Conservación Internacional México, la preservación de este gran acuífero es un asunto de seguridad nacional, de lo cual han tomado debida nota y así se reconoce ya por parte de autoridades ambientales.

Informó que la Fundación Gonzalo Río Arronte se comprometió a donar 7.5 millones de pesos para trabajar en pro del sitio. “Se tiene ya una estrategia de conservación que ha servido de brújula. Ahora estamos buscando las contrapartidas, así como la coordinación para trabajar en investigación, acciones y evaluación, pues tener dinero sin evaluación puede ser peligroso”.

Recuperar un ecosistema es complejo y hacerlo mal puede ser contraproducente y que incluso se pierda por completo la capacidad de recarga de la zona”, dijo.

La idea de la iniciativa es lograr la recuperación en su estructura y características del bosque como se tenían en 1950, “esa es la visión. El objetivo del proyecto es ofrecer por primera vez un esquema regional para la colaboración intersectorial en apoyo a las decisiones tomadas por representantes gubernamentales, dueños de las tierras, productores, grupos ambientalistas y académicos, para discutir, acordar y colaborar en la realización de actividades para conservar la integridad ecológica, así como el bienestar socioeconómico”.

La zona tiene más de 300 volcanes y seis tipos de bosque como pino, encino y oyamel; albergando una de las mayores riquezas biológicas del mundo.

Desafortunadamente está severamente amenazado y desaparece aceleradamente.

El Instituto de Geografía de la UNAM calcula que cada año el Bosque de Agua pierde dos mil 400 hectáreas, lo que equivale a destruir nueve canchas de fútbol por día.

De seguir a este ritmo, este gran yacimiento podría desaparecer hacia el año 2064.

Para el comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas Luis Fueyo Mac Donald, el Gran Bosque de Agua “no está olvidado”.

“Más bien creo que las acciones y acuerdos no han transcendido como deberían”, explicó el funcionario y anotó que incluso existe una estrategia de rescate acordada y firmada por todos los involucrados.

“La iniciativa Bosque de Agua generó un ambiente muy favorable para todas las entidades federativas. El grupo promotor continúa trabajando y se siguen reuniendo para concretar los proyectos de restauración de zonas deterioraras. Se está trabajando, y creo que es un tema al que nadie puede renunciar, pues hay obligaciones repartidas en todos los gobiernos locales y por supuesto en Conamp”.

Fueyo Mac Donald, también advirtió que la urgencia es revertir el deterioro y la amenaza de la mancha urbana, “que es una de las parte más críticas. En la medida que mantengamos la zona boscosa en buen estado, vamos a tener la posibilidad de tener recarga de acuíferos”.

Preservar no es ‘no tocar’

El doctor José Sarukhán Kermez, Comisionado Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio), anotó que lo preocupante del estado actual de la zona, “en verdad espero esto cambie, pues el área donde se encuentra el Bosque de Agua, es una zona muy compleja por las diversas actividades que en ella se desarrollan.

“Es impresionante lo deteriorado de algunos puntos. Yo espero que los esfuerzos que se hagan realmente lo conserven”. Sin embargo, dijo que “la conservación no quiere decir: No tocar”.

Greenpeace quien hace tres años encabezó la defensa del Bosque de Agua, destacó la importancia de impedir que se construya la autopista Lerma-Tres Marías y Ramal Tenango, que destruiría la biodiversidad de la zona.