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Descargas industriales colapsan el medio ambiente en Altamira

Especialista afirma que la política ecológica es “letra muerta” en la zona sur del estado de Tamaulipas; en los últimos cinco años se han identificado 60 derrames de hidrocarburos que han dañado los ecosistemas, están en riesgo un millón de personas.
Teresa Macías
26 junio 2014 23:59 Última actualización 27 junio 2014 5:0
Zona Industrial Altamira Tamaulipas (Teresa Macías)

Las emisiones al ambiente y las descargas de toneladas de residuos industriales en Altamira no son debidamente verificadas. (Teresa Macías)

ALTAMIRA, Tamps.- La industria química instalada aquí desde hace 50 años, ha inyectado dinamismo a la economía local, pero también ha dejado estragos en la ecología y en la calidad de vida de los habitantes.

Así lo refleja el colapso de un conjunto de humedales en el corredor industrial de esta zona, que fueron afectados por descargas industriales: Barberena, Garrapatas Dulce, Garrapatas Salado Norte, Garrapatas Salado Sur, Cañón, Conejo Norte, Conejo Sur, y Chango.

Entrevistado al respecto, el consultor ambiental José Luis de León Hurtado explicó que en los últimos cinco años se han identificado 60 derrames de hidrocarburos que han dañado los ecosistemas.

Las descargas que vierten al agua las industrias químicas, así como las emisiones de materiales tóxicos al aire y al suelo, son una realidad y lo preocupante es que hasta la fecha no se han hecho mediciones respecto del impacto que tienen en la salud de la población.

En el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes de la Semarnat, se detalla que empresas como BASF, Flex Américas, MG & Polímeros, Nhumo, Mexichem, Indelpro, Polioles, DuPont, Sabic, Dynasol, Biofilm, Cryoinfra, y Negromex, emiten al agua y al aire en distintas proporciones, gases y materiales químicos como: arsénico, cianuro, plomo, cromo, mercurio, estireno, butadieno, bióxido de carbono, cadmio, cloruro de vinilo, y asbesto, entre otros.

Estos productos son clasificados como cancerígenos por organismos como la Asociación Americana de Cáncer, y el Health Canada.

Con base en el último censo del INEGI (2010), se estima que el número de habitantes expuestos en Altamira es de 212 mil personas. Pero están en riesgo las ciudades de Tampico y Madero, sumando casi un millón de ciudadanos en contacto con estas emisiones.

De acuerdo con el informe ECCO Ciudades generado por el IMEPLAN en el 2013, el impacto del cambio climático en la zona conurbada se presenta en la calidad del aire, escasez de agua, el porcentaje de áreas de inestabilidad, geologías ocupadas, sitios contaminados y la calidad del agua para abastecimiento.

Además del impacto en la pérdida de biodiversidad, se ha tenido una mayor incidencia de enfermedades como Alzheimer, cólera, y hepatitis, hay complicaciones por inundaciones, costos de captación y tratamiento de aguas, gastos en obras de contención y prevención de riesgos ambientales y pérdida del atractivo urbano.

EMISIONES TÓXICAS

Tampoco existe un monitoreo sistemático de la calidad del aire en la zona sur de Tamaulipas.

La Refinería Madero emite 13 mil 113 toneladas de compuestos que contienen azufre, y dos mil 878 toneladas de compuestos que contienen nitrógeno, y cinco mil 942 toneladas de compuestos volátiles, de acuerdo con el Apéndice Ambiental del Subsistema de Información de Seguridad Industrial y Protección Ambiental de Semarnat.

Estas emisiones generan olores y partículas finas que se adhieren a los mosquiteros, ropa y autos en las zonas cercanas a la refinería.

El consultor De León afirmó que es muy grave el riesgo en que se encuentra el sistema lagunario del Río Tamesí, que abastece de agua a Tampico, Madero y Altamira, el cual es la única reserva de agua dulce existente en la zona, que asegura el desarrollo urbano, industrial y comercial.

Expuso que hay basureros como el de ‘El Zapote’, sobre los cuales no existe ningún control.

“Si se enterraron 25 mil toneladas de basura durante 30 años, eso se sigue degradando y la lixiviación al subsuelo se va al manto freático. Eso es alarmante. Aunque esté tapado por una capa, el lixiviado sigue yéndose a los mantos freáticos. Todo eso al final de cuentas tiene un efecto sobre la calidad de agua”, dijo.

Explicó que el tratamiento de aguas negras de las plantas ubicadas en Tierra Negra y la colonia Morelos no es suficiente, ya que no se trata el 100 por ciento del agua. Hace falta la planta de Pemex donde se requiere tratar más de tres mil litros por segundo.

Mientras que en el municipio de Altamira no haya plantas tratadoras de aguas negras, se sigue lanzando las aguas negras a la Laguna de Champayan.

Añadió el especialista que el lodo sedimentado que deja el dragado aunque es bueno, cuando está en exceso también contribuye a la contaminación, ya que hay un efecto de eutrofización, que está deteniendo sedimentos que generan la maleza acuática.

Sin embargo al no retirarse el sedimento todos los contaminantes de la agroindustria se quedan ahí. Estimó que el sedimento crece dos centímetros por año, en esta zona que tiene una gran ciudad donde todo se tira al sistema lagunario.

“Es como una alberca que no se limpia, donde el polvo del aire que se forma ahí es el sedimento, todo eso con los años sigue creciendo.

Añadió que la Reserva del Cielo es “la fabrica de agua” de la región; dicha reserva llega al Guayalejo y luego al Tamesí, y se expande al sistema lagunario, toda esa agua es el sostén económico, industrial y urbano, por eso crece nuestra ciudad, porque hay agua, pero quisiéramos que fuera de mejor calidad.

Puntualizó que la zona sigue esperando que haya un monitoreo de las emisiones de la zona industrial.

“No podemos mentirlo ni cubrirlo, pero debemos tener un monitoreo de descargas, gases y partículas tóxicas, por ser una zona industrial.
“Aquí es letra muerta la política ambiental”, dijo De León Hurtado.