Enfoques

Crían animales mutantes para deleite de cazadores

En Sudáfrica, cazadores adinerados pagan hasta 100 veces más por ir tras un animal raro como un ñu de pelaje dorado, uno de los tantos ejemplares genéticamente manipulados, llamados por algunos conservacionistas como "unos Frankenstein de la naturaleza".
Bloomberg
16 marzo 2015 13:19 Última actualización 18 marzo 2015 5:0
Menos del 0.1 por ciento de los ñus salvajes tienen pelaje dorado.  (Bloomberg)

Menos del 0.1 por ciento de los ñus salvajes tienen pelaje dorado. (Bloomberg)

Es fácil reconocer a Columbus, no sólo es el ñu más grande y fuerte entre las docenas que pastan en una planicie sudafricana, también tiene un pelaje dorado, un sorprendente contraste con los antílopes negros y grises a su alrededor.

Encontrar a Columbus en su hábitat es un increíble golpe de suerte; más de 99.9 por ciento de todos los ñus salvajes tienen pelaje oscuro. Pero este ejemplar de tres años de edad y su descendencia no son un accidente, han sido especialmente reproducidos y criados por su inusual coloración, muy codiciada por los cazadores.

Estas criaturas rubias son la última moda en la ultraexclusiva industria de la caza mayor en Sudáfrica, un negocio que mueve mil millones de dólares. Los cazadores adinerados pagan casi 50 mil dólares para poder dispararle a un ñu dorado, más de 100 veces lo que pagan por dispararle a un ñu común.

Los criadores también están diseñando leones blancos con ojos azules, impalas negros, kudús blancos y gacelas saltarinas de color café, todos ellos son extremadamente raros en la naturaleza.

"Nosotros los criamos porque son diferentes", dice Barry York, dueño de un rancho de mil hectáreas a 217 kilómetros al este de Johannesburgo.

Siempre se pagará más por animales muy raros, únicos, modificados...

Este tipo de reproducción selectiva para crear animales exóticos ha suscitado protestas de conservacionistas y cazadores más tradicionales, que rechazan la práctica como poco más que la creación de mutantes con fines de lucro.

"Esto no tiene nada que ver con la conservación, es puro lucro", dice Peter Flack, cazador, conservacionista y expresidente de la compañía minera Randgold Resources. 

Estos animales son un Frankenstein de la naturaleza...


Nadie discute que la caza mayor de animales raros deja dinero. El operador turístico Africa Hunt Lodge, con sede en Estados Unidos, publicita "paquetes de cacería" para clientes internacionales que viajan a Sudáfrica que incluyen matar un ñu dorado por 49 mil 500 dólares, un impala negro por 45 mil y un león blanco por 30 mil. Por ese precio, los turistas suelen recibir una estancia de 7 a 14 noches en un hotel de lujo, comida gourmet con énfasis en platillos de carne y los permisos de caza. (Los servicios de taxidermia no vienen incluidos.)

Los operadores de tours no garantizan la caza del animal, pero decepcionar a los cazadores generalmente es visto como un mal negocio, explica Peet van der Merwe, profesor de estudios de turismo y ocio en la universidad sudafricana de North-West.

Conforme ha crecido la industria de la caza, también lo ha hecho el número de animales de caza mayor que pueblan las praderas de Sudáfrica. En otros países de África, como Kenia y Tanzania, ha ocurrido lo contrario: las grandes poblaciones de mamíferos han sido diezmadas a medida que las tierras de cultivo y otras actividades humanas invaden áreas silvestres.

Pero Sudáfrica es uno de los dos únicos países del continente cuya legislación permite la propiedad de la fauna silvestre, incentivando a los agricultores como York a trocar la cría de ganado por la cría de caza mayor. ''Mi primera prioridad es generar un ingreso de los animales en mi tierra, pero la conservación es una consecuencia de lo que hago", dice.

Hoy en día, York tiene aproximadamente 600 ñus. Conserva los mejores - los más fértiles y hermosos, con los cuernos más grandes para reproducción selectiva. Los segundos mejores van a subasta, en su mayoría los vende a otros criadores. Los animales que no son elegidos para mejoramiento genético se venden a los ranchos de cacería.

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Entre los animales criados para la caza hay leones blancos con ojos azules, impalas negros y kudús blancos. (Getty Images)


Sudáfrica tiene actualmente unos 22 millones de mamíferos grandes, incluyendo leones, búfalos y muchas especies de antílopes, las tres cuartas partes viven en ranchos privados. A los ranchos de cacería se les atribuye el mérito de haber salvado al rinoceronte de la extinción en la década de 1960, cuando apenas había un estimado de 575 mil mamíferos silvestres de gran tamaño en el país.

"Ni un solo país en el mundo ha visto aumento tan grande en el número de animales en los últimos 50 años", señala Wouter van Hoven, profesor emérito de la Universidad de Pretoria. "Es una historia de éxito increíble".

Pero a pesar del aumento de las poblaciones de especies nativas, los conservacionistas atacan los métodos utilizados por York y sus colegas criadores. "Lo que está ocurriendo ahora no es conservación, es ganadería", dice Ainsley Hay, directora de la Unidad de Protección de la Fauna Silvestre de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (NSPCA) de Sudáfrica. “No importa si crías vacas o impalas, es una forma perjudicial de uso de la tierra".

Y en este caso, un mayor número de animales no significa conservación, dice ella. "Una gacela blanca no contribuirá a la población de las gacelas saltarinas porque es un mutante".

La NSPCA ha enviado inspectores a los ranchos de cacerías y a las subastas de fauna silvestre, y Hay dice que la mayoría de los ejemplares con mutación de color no sobreviviría en estado salvaje. Los leones blancos desarrollan enfermedades de la piel, cáncer, problemas en las patas y una afección que consiste en tener el rabo en espiral. Además, las "variantes blancas de gacela saltarina son muy propensas al cáncer de piel", dice. "Se ha comprobado científicamente que el impala negro es más susceptible a la insolación".

Las críticas de los cazadores locales van por otro camino. Peter Flack y otros afirman que los criadores están domesticando animales salvajes, lo que podría poner en peligro la viabilidad a largo plazo de la industria de la caza. La entidad gremial South African Hunters and Game Association publicó el mes pasado una dura acusación contra la cría de animales raros, afirmando que equivale a "la manipulación artificial de la vida silvestre" y provoca "precios exorbitantes de los animales objeto de caza".

York desestima las objeciones de los cazadores, diciendo que ellos simplemente quieren cazar pagando poco. A la NSPCA le responde que él evita la endogamia manteniendo los hatos separados y que su tierra es mucho más saludable que cuando la compró. En cuanto a las acusaciones de Flack, le replica: "Dicen que estos son animales Frankenstein, pero ¿dónde está el tubo de ensayo, dónde está el laboratorio? Cierto, el color dorado es una característica rara, pero se da en la naturaleza".

York subastará a Columbus en julio. El ñu está listo para aparearse, tiene una cornamenta de 76 centímetros. ¿Podrá romper el récord de 3.4 millones de rand pagados por un ñu dorado? York no quiere especular: "No queremos que la gente piense que somos arrogantes”.