Enfoques

Contaminación auditiva, una amenaza creciente

La OMS considera a los 55 decibeles como el límite superior deseable al aire libre; en el DF los niveles oscilan entre 70 y 99 decibeles, constató El Financiero.
Miriam de Regil
01 junio 2014 20:58 Última actualización 02 junio 2014 10:5
ruido ciudad BRAULIO TENORIO

Paseo de la Reforma, Glorieta del Ángel de la Independencia: de 78.8 a 91.7 decibeles a las 13:20 hrs. (Braulio Tenorio)

CIUDAD DE MÉXICO. La salud de los habitantes de la Ciudad de México está amenazada por un enemigo que, a pesar de no ser nada silencioso, es ignorado: el ruido.

La contaminación por ruido es actualmente uno de los problemas más frecuentes y subestimados en gran parte de las urbes del mundo, pese al grave daño que provoca a la salud de la población e incluso al medio ambiente.

En México, como en otros países, esta realidad que en 1972 el congreso de medio ambiente organizado por la Naciones Unidas reconoció como un agente contaminante, se cataloga sólo como una falta cívica, cuyas sanciones en el DF van desde los 900 a casi un millón de pesos.

“El ruido es la presencia de niveles sonoros no deseados en el ambiente, que provocan en el ser humano desde molestias y estrés, hasta afectaciones físicas en el oído y otros efectos nocivos a la salud”, explicó Fausto E. Rodríguez experto de la UAM e investigador del Laboratorio de análisis y diseño acústico, quien también advirtió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que en Europa Occidental la exposición al sonido significa una pérdida de años vida superior al millón de años en toda la población, “lo cual es doblemente grave en países como México que apenas inicia la evaluación de esta molestia”.

La OMS considera a los 55 decibeles como el límite superior deseable al aire libre, sin embargo aunque a nivel federal dichos parámetros se establece, en urbes como la Ciudad de México, los límites máximos permisibles son 65 decibeles de las seis a las 20 horas y 62 decibeles de las 20 a las seis horas.


Los límites actuales son muy laxos, incluso hasta en las casas no hay una ley que se pueda cumplir, mucho menos en los antros o en los salones de fiestas donde cada quien sube el volumen de acuerdo a su gusto”, aseguró Elizabeth Chamlati subdirectora de Audiología, foniatría y patología del lenguaje del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

Estudios advierten que entre los trastornos que se tienen comprobados a la salud de la población figura tanto los males físicos como dolor de cabeza, hipertensión, problemas digestivos y cardiovasculares, así como la pérdida de audición e incluso complicaciones psicológicas como el estrés, insomnio, irritabilidad y bajo rendimiento.

De acuerdo con Chamlati, la contaminación por ruido sí está subestimada en México, en particular por la población en general, quien en primer lugar no tiene información al respecto de los cuidados del oído y de los daños que el ruido o la música muy fuerte puede causar.

“Hace falta muchísima información y sensibilización para que se cuiden y para que el gobierno haga cumplir leyes estrictas sobre todo en los lugares públicos recreativos y de trabajo”, señaló.


De los problemas más comunes en México, a nivel de especialidad, acotó la especialista, está el daño auditivo que se caracteriza por una pérdida de la audición paulatina y comienza en las frecuencias agudas, y como consecuencia de ello, está la presencia de un zumbido irritabilidad y cansancio que con los años se agudiza y puede provocar serios problemas de comunicación.

Lo anterior, afirmó Vicente Romero otorrinolaringólogo de la UNAM “es un problema serio que llega a provocar a las personas daños irreversibles e incluso afectaciones en la voz a largo plazo”.

Indicó además, que muchas urbes como la Ciudad de México fácilmente superan en ocasiones los 90 decibeles dado el tráfico y todas las actividades que se dan en las calles como el bullicio de la gente, los comercios y construcciones entre otras actividades, lo cual deja secuelas entre la población.