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Aviturismo, un negocio desperdiciado en México

El aviturismo o turismo ornitológico deja una derrama económica superior a los 20 mil millones de dólares al año en Estados Unidos, el destino más cercano en el Caribe es Costa Rica, en donde el aporte a la economía del país asciende a mil millones de dólares.
Norma Anaya/ Corresponsal
07 octubre 2014 20:54 Última actualización 08 octubre 2014 5:0
El aviturismo es una actividad que deja una gran derrama financiera en los destinos que la fomentan. (Cuartoscuro)

El aviturismo es una actividad que deja una gran derrama financiera en los destinos que la fomentan. (Cuartoscuro)

CANCÚN.- Aunque por la Península de Yucatán transitan millón y medio de aves durante las temporadas migratorias, el aviturismo dista mucho de ser un segmento económicamente atractivo en México, como ya lo es en Estados Unidos, en donde deja una derrama de 20 mil millones de dólares al año.

“En México hay registro de mil 100 aves y la mitad están en la Península. En Quintana Roo hemos tratado de promover la actividad, pero sin infraestructura y capacitación adecuada el avance es lento”, comentó Juan Flores, presidente del club Green Jay, fundado en 2012.

Con la participación de 55 millones de personas en Estados Unidos, el aviturismo o turismo ornitológico deja beneficios por encima del golf, la pesca y la cacería, mientras que en Canadá, la actividad mueve a 11 millones de personas, quienes viajan a diferentes lugares para ver aves en su hábitat natural.

El caso más cercano en el Caribe es el de Costa Rica, en donde el aporte a la economía del país asciende a mil millones de dólares.

Pese a la contundencia de las cifras, en la Península de Yucatán y, especialmente en Quintana Roo, la oferta turística privilegia al segmento de sol y playa, dejando pasar oportunidades en el sector del ecoturismo. Actualmente el aviturismo encuentra pocos espacios con las condiciones adecuadas para convertirlo en un imán para turistas extranjeros.

“En Yucatán la actividad está un poco más desarrollada con la conformación de cooperativas en Río Lagartos, por la presencia de flamencos. En Quintana Roo los esfuerzos son muy dispersos y hace falta capacitación para tener guías de turistas especializados que no pongan en riesgo la presencia de aves en un lugar”, explica Barbara Mackinnon, autora del libro “Sal a Pajarear”.

Pionera de la actividad en Quintana Roo, comenta sobre las iniciativas para impulsar la conformación de cooperativas en el ejido de Noh- Bec en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde los ejidatarios están tomando conciencia sobre la preservación del patrimonio forestal y en Sunyaxen con la participación de dos familias, con capacitación para el aviturismo.

La investigadora cita el capital natural para el aviturismo en la Reserva Ecológica Yum Balam, colindante con la Isla de Holbox, para la que propondrá la construcción de un sendero que permita consolidar servicios de hospedaje y recorridos adecuados para la actividad.

“En Estados Unidos cuando mucho puedes ver 30 especies en una pajareada, en tanto que en la Península de Yucatán como mínimo son 80 aves y es posible ver hasta 160 especies en una jornada de 24 horas”.

En Quintana Roo, estado que ocupa en onceavo lugar entre los destinos de ecoturismo en México, no hay información sobre la derrama actual de la actividad, o el número de visitantes que atrae.

El turista ornitológico se cataloga como exigente, especializado en su área y por ende de gran poder adquisitivo y muestra interés por las características culturales y gastronómicas del destino que visita.

Con el objetivo de promover la observación de aves en el ámbito local, actualmente hay registro de 17 clubes en los tres estados de la Península, a los que están afiliados cerca de 250 personas, explica Juan Flores.

Green Jay es uno de los siete clubes de Quintana Roo que a lo largo del año convoca a “pajareadas” en varios municipios, sin embargo este tipo de acciones no tienen una finalidad económica.

“Nuestro objetivo es acercar a la gente a la observación de aves, que conozca las especies que tenemos en nuestros bosques, incluso en los parques de la ciudad. Como actividad turística es un segmento muy beneficioso, el ingreso de un guía de turista está entre los 200 y 300 dólares”, concluyó.