Financial Times

Venezuela se hunde en una crisis cada vez más profunda

El país rico en petróleo sufrió lo que se pronostica como el primero en un torrente de incumplimientos de su deuda de 60 mil mdd, luego de que no efectuó a tiempo varios a pagos de intereses de dos de los bonos del gobierno.
John Paul Rathbone y Robin Wigglesworth
14 noviembre 2017 22:51 Última actualización 15 noviembre 2017 5:0
Ismael Angeles

Ismael Angeles

Venezuela sufrió lo que se pronostica como el primero en un torrente de incumplimientos de su deuda de 60 mil millones de dólares después de no haber efectuado varios pagos de intereses.

El lunes por la noche, el país no cumplió con el plazo para realizar pagos de intereses de 200 millones de dólares de dos de los bonos del gobierno lo cual impulsó a S&P a declarar formalmente el primero de muchos incumplimientos. Caracas ya está retrasada en los pagos de intereses de 420 millones en otros bonos, que también pronto caerán en mora, probablemente junto con PDVSA, la compañía petrolera estatal.

Venezuela, un país rico en petróleo, logró pagar sus deudas durante mucho más tiempo de lo que pronosticaron muchos inversionistas después del colapso del precio del petróleo en 2014. Pero el presidente Nicolás Maduro finalmente admitió la derrota hace dos semanas, anunciando que el país tendría que “refinanciar y reestructurar” todas sus deudas externas. Incluyendo los préstamos bilaterales y de otro tipo, éstos ascienden a más de 150 mil millones, convirtiendo a este incumplimiento soberano en uno de los más grandes de la historia.

Los precios de los bonos venezolanos habían comenzado a recuperarse del susto causado por el anuncio de reestructuración la semana pasada, pero retrocedieron para negociarse en unos centavos por dólar. Un bono de 2.5 mil millones que vence en octubre del próximo año -uno de los bonos que ya está en mora- perdió casi una quinta parte de su valor para negociarse a 25.7 centavos por dólar.


La presión sobre el gobierno socialista está creciendo después de que los inversores salieron de una reunión en Caracas el lunes sin saber cómo superará sus desafíos financieros y después de que Europa impuso sanciones por abusos contra los derechos humanos.

A pesar de los llamados de algunos en América Latina a que se intensifiquen las sanciones para incluir prohibiciones de viaje y congelamiento de activos, así como un embargo a las exportaciones petroleras, Caracas no ha reaccionado ante el oprobio internacional.

El presidente Maduro calificó a las sanciones de la UE como “estúpidas”. Tareck El Aissami, el vicepresidente, quien está bajo sanciones de EU por el presunto tráfico de drogas y fue el único funcionario del gobierno que habló en la reunión de tenedores de bonos del lunes, no ofreció propuestas concretas para la reestructuración de la deuda.

En cambio, a los financieros se les ofrecieron chocolates, dijeron los que asistieron a la reunión. “Fue una locura”, dijo uno de ellos, “pero no me sorprendió”.

En un comunicado oficial, el gobierno describió a las conversaciones sobre la deuda del lunes como un “éxito rotundo” y “muy positivas y auspiciosas”.

“La reunión sirvió para ratificar nuestra plena intención de continuar cumpliendo nuestros compromisos. . . a pesar de los obstáculos generados por la administración Trump y sus aliados políticos en Venezuela que buscan atacar a nuestro país”, dijo el comunicado.

La indiferencia de Caracas puede estar ligada a la esperanza de recibir ayuda financiera de Rusia que podría ayudar al gobierno a evitar una declaración oficial de incumplimiento de la ISDA, la asociación de derivados, provocada por el pago retrasado de un bono de 1.1 mil millones de dólares y el impago de intereses de 47 millones la semana pasada. Se espera que Venezuela y Rusia anunciarán el miércoles los términos de la reestructuración de su deuda bilateral de 3 mil millones.

Pavel Federov, el director financiero de Rosneft, la compañía petrolera controlada por el Kremlin que le ha prestado 6 mil millones a Venezuela, dijo el martes que “la compañía no planea realizar más prepagos adicionales a Venezuela”.

También hay esperanzas de que el gobierno y la oposición puedan llegar a un acuerdo político que facilite un rescate financiero en las conversaciones mediadas internacionalmente.

La oposición se retiró de las conversaciones programadas para el miércoles en la República Dominicana debido a la falta de garantes extranjeros, pero no descartó futuras conversaciones.

Aunque la oposición se ha debilitado a raíz de las pérdidas que sufrió en las elecciones fraudulentas, aún tiene mucho poder en el ámbito de las finanzas. Cualquier reestructuración de bonos requeriría una emisión de deuda nueva para los bonos antiguos. Pero esa nueva deuda sólo será reconocida por la comunidad internacional si es aprobada por la Asamblea Nacional dominada por la oposición. Aunque los miembros de la Asamblea fueron elegidos democráticamente, Maduro la ha usurpado mediante la instalación de una Asamblea Constituyente todopoderosa.

“Lo mejor sería que el gobierno y la oposición llegaran a un acuerdo político para que cualquier reestructuración de la deuda pudiera contar con la aprobación de la Asamblea Nacional”, sugirió Francisco Rodríguez, un economista, en El Universal, un periódico local.

La semana pasada, EU dijo que “consideraría” permitir que los bancos e instituciones regulados por EU negocien con la deuda venezolana “si la Asamblea Nacional venezolana elegida democráticamente aprueba una nueva emisión de deuda”.

Los países más grandes de la UE y América Latina también han dicho que sólo reconocerán legislación aprobada por la Asamblea Nacional, incluyendo la emisión de deuda.

En teoría, el incumplimiento de la deuda podría ahorrarle a Maduro 1.6 mil millones en pagos de su deuda este año. Pero el incumplimiento también podría resultar en que los acreedores se apoderen de los envíos petroleros venezolanos, empeorando las condiciones económicas en un país donde los ciudadanos sufren cada vez más de desnutrición y enfermedades prevenibles porque no pueden encontrar ni comprar alimentos o medicinas.