Financial Times

Ser 'amable' es la nueva cualidad para trabajar

Además de todas las características que deben palomearse en un currículum, existe una en especial: la bondad. Ser cordial en el ámbito laboral eleva un comportamiento positivo y conlleva diversos beneficios en el medio corporativo.
Andrew Hill
04 diciembre 2017 22:52 Última actualización 05 diciembre 2017 5:0
Ismael Angeles

Ismael Angeles

Además de las especificaciones predecibles para una vacante laboral en el Financial Times (FT) -tales como la capacidad de resolución de problemas, la tenacidad, y otras características tradicionales- se encuentra una que no he visto antes: El candidato ideal debe “exudar bondad”.

Como regla general, yo diría que, si en realidad estás ‘rezumando’ una cualidad, probablemente estás esforzándote demasiado. Nadie piensa que referirse a alguien diciendo “él irradia bondad” representa un cumplido. Sin embargo, el requisito plantea una interesante pregunta: en el trabajo, ¿cuánta bondad es suficiente y cuánta es demasiada?

Es un mundo cruel. La aspereza es el tono usual de una gran parte del diálogo, desde el del presidente de EU hasta el de todos bajo su mando. La simple bondad bien puede marcar la diferencia entre la satisfacción y la desdicha.

Ésa es la actitud que Kind Snacks promueve. Su misión es “volver el mundo un poco más bondadoso”. Su sitio web definitivamente ‘destila’ benevolencia.

Kind ha establecido una fundación, la Kind Foundation, que fomenta “comunidades más bondadosas y más empáticas”; entrega tarjetas #kindawesome (bondadoso y maravilloso) cuando ve que alguien es bondadoso; y ofrece consejos sobre cómo ser bondadoso todos los días. La semana pasada, Mars compró una participación minoritaria, y está lista para promover las pegajosas barritas de Kind y su mensaje un tanto empalagoso en más países.

Gran parte de la actividad de Kind es marketing -la muestra de apreciación de Kind por los actos de bondad es regalar un bocadillo gratis- y algunos métodos bordean en inquietantes. Ésta fue la semana durante la que la Radio Pública de Minnesota cortó sus lazos con Garrison Keillor  -cuya creación, El lago Wobegon, es un arquetipo ficticio de una comunidad bondadosa y compasiva - mientras investigaba las acusaciones de “comportamiento inapropiado”. Puede que no sea el momento de “colocar una amorosa nota en la cartera de una amiga para que la descubra más tarde” -uno de los consejos de Kind- a menos que conozcas muy bien a esa amiga, o que no te importe si el equipo ‘táctico’ de recursos humanos te visita con carácter de urgencia.

Sin embargo, existe un cierto elemento de verdad detrás de tanta dulzura. Kind establece una útil distinción entre la mera gentileza, la cual es pasiva, y la bondad activa. Su fundador, Daniel Lubetzky, se inspiró en la historia de cómo su padre había sobrevivido en Dachau, en parte debido a la inesperada bondad de un guardia del campo de concentración que infringió las reglas para darle una papa podrida.

Y, lo que es más, ciertas investigaciones confirman que la cordialidad en el ámbito laboral conlleva beneficios más amplios. Un estudio de la Universidad de California en la planta de Coca-Cola en Madrid mostró que los trabajadores que se beneficiaban de pequeños actos de bondad amplificaban su propio comportamiento positivo, “desencadenando una serie de favores”, mientras que quienes daban y recibían sentían una mayor sensación de autonomía y eran más felices.

Otro estudio en la publicación de la Academia de Gestión (AMJ, por sus siglas en inglés) destacó la importancia del “amor de compañerismo” en el mundo predominantemente masculino de los bomberos. Cuando se combina con una cultura de “jovialidad”, los actos de bondad  -como recaudar dinero para ayudar a un colega con problemas financieros para que pueda conservar su casa- moderan la toma de riesgos y reducen los problemas de salud provocados por la tensión de equilibrar el trabajo y la familia.

Sin embargo, como en muchas otras áreas, la bondad se vuelve más complicada a medida que la gente escala la jerarquía corporativa. Yo les indiqué a algunos directores ejecutivos que un riesgo de incluir “decencia” en sus valores corporativos era que algún miembro del personal considerara que se había incumplido la promesa si tenían que despedirlo.

Las empresas de vez en cuando perecen en manos de la bondad. El propietario de Malden Mills, una empresa textil de Massachusetts, volvió a contratar a toda su fuerza de trabajo después de un incendio catastrófico en 1995, en lugar de deslocalizar la producción. Su benevolencia fue contraproducente. Él malinterpretó el mercado global y sumió a todos en la bancarrota. Su caso representó “una historia de advertencia sobre las aventuras en la nueva frontera” de los esfuerzos para volver al mundo un mejor lugar, escribió el académico Roger Martin.

La bondad y el éxito corporativo no son mutuamente excluyentes, pero equilibrarlos requiere una excelente destreza. Uno de los consejos más difíciles a seguir para los nuevos gerentes es el de distanciarse de sus excompañeros de equipo. Con demasiada frecuencia lo toman como una invitación para comenzar a comportarse con frialdad.