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Fed considera el impacto de acontecimientos externos

Durante los últimos años, los críticos de la Reserva Federal de EU (Fed) se han quejado de que ha habido dos deficiencias en relación a cómo los funcionarios del banco central analizan el mundo. 
Gillian Tett Financial Times
02 junio 2016 20:24 Última actualización 03 junio 2016 5:0
FT. Fed considera el impacto de acontecimientos externos.

Las ecuaciones del banco central han tendido a ignorar los acontecimientos fuera de las fronteras de Estados Unidos. (El Financiero)

Durante los últimos años, los críticos de la Reserva Federal de EU (Fed) se han quejado de que ha habido dos deficiencias en relación a cómo los funcionarios del banco central analizan el mundo. En primer lugar, los modelos econométricos de la Fed han tendido a minimizar el papel del dinero, y la capacidad de los mercados volubles de perjudicar la economía “real”. En segundo lugar, esas ecuaciones económicas también han tendido a ignorar la economía más allá de las fronteras de EU, debido a que la junta directiva históricamente sólo ha considerado datos nacionales para fijar las tasas de interés.

Actualmente, sin embargo, existen algunos indicios intrigantes que apuntan hacia un cambio de perspectiva en la fijación de tasas de la Fed. A principios de este año, Janet Yellen, la presidenta de la Fed, sorprendió a los inversores al insinuar que la inestabilidad en los mercados financieros chinos había sido uno de los factores por los que el comité de la Fed había decidido no aumentar las tasas de interés por segunda vez, después de aumentarlas en 25 puntos básicos a finales del año pasado.

Este mes parece que un segundo asunto en materia de mercados no estadounidenses — el “Brexit” — pudiera nuevamente moldear el debate de la Fed. La semana pasada Jerome Powell, un miembro de la junta de gobernadores de la Fed, sugirió que sería prudente que la junta mostrara “cautela” en relación con el aumento de las tasas de interés durante su próxima reunión del 15 de junio, debido a que el referéndum británico sobre salirse de la Unión Europea (UE) se llevará a cabo el 23 de junio.

Por otra parte, Dennis Lockhart, el presidente de la Fed de Atlanta, ha señalado que el “Brexit” es una “consideración real” en determinar si la Fed elevará las tasas en junio. Y aunque Yellen hasta ahora sabiamente no ha comentado sobre los riesgos que el “Brexit” pudiera acarrear, otros funcionarios de la Fed, entre ellos Daniel Tarullo, comparten la opinión de Lockhart y Powell de que tomar la decisión de aumentar las tasas antes de la votación pudiera ser arriesgado.

Desde una perspectiva macroeconómica limitada, esto parece extraño. Después de todo, si nos fijamos en los datos recientes de EU, parece haber escasas razones para dejar las tasas en los actuales niveles reales negativos. El desempleo se ha reducido a un 5 por ciento, en línea con el objetivo de la Fed, y la inflación es del 1.1 por ciento. Y aunque el crecimiento se suavizó a comienzos de este año, parece estar recuperándose: los datos de consumo de esta semana mostraron sus más fuertes resultados en siete años.

Teniendo en cuenta eso, incluso si el Reino Unido votara para abandonar la UE y esto desencadenara una recesión, parecería poco probable que la salida hiciera mella en la economía “real” de EU. Después de todo, las exportaciones estadounidenses a Europa — sin mencionar simplemente al Reino Unido — son sólo de un 2 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Pero lo que realmente preocupa a algunos funcionarios de la Fed no son los datos sobre el comercio, sino el inestable asunto de la psicología del mercado. Si el Reino Unido vota para salirse de la UE, esto pudiera desencadenar una profunda desconfianza por parte de los inversores y posiblemente conducir a una mayor desintegración del bloque. Un choque “sistémico” como este — tal y como lo aprendieron a la fuerza los funcionarios de la Fed en 2008 — pudiera desatar un contagio de maneras inesperadas en los fuertemente entrelazadas mercados globales de hoy en día. Los funcionarios de la Fed no quieren repetir la experiencia.

Así es que el argumento que se está discutiendo en algunos círculos de la Fed es que el “costo” de retrasar una subida de las tasas de interés de junio hasta la próxima reunión de la Fed es mucho menos importante que los riesgos de actuar tempranamente. Después de todo, un retraso de seis semanas es diminuto en comparación con la cantidad de tiempo que las tasas ya han estado a niveles mínimos. Y un movimiento apresurado pudiera ser costoso, ya que pudiera indicarles a los inversores que la Fed estaba extremadamente deseosa de, o desesperada por, elevar las tasas.

En mi opinión, la Fed ahora debería ir más allá y utilizar la cuestión del “Brexit” para explicar cómo planea incorporar en el futuro un análisis de esos asuntos “del mercado” y “no estadounidenses” en su análisis más amplio.

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