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Escándalo pone en riesgo el futuro de Petrobras

Los inversores de Petrobras se preguntan qué demonios está pasando en la petrolera estatal de Brasil y qué pasará tras la renuncia de su presidente ejecutivo. A continuación presentamos una guía del escándalo.
Jonathan Wheatley
04 febrero 2015 20:44 Última actualización 05 febrero 2015 5:0
FT. Escándalo pone en riesgo el futuro de Petrobras.

¿Qué tan importante es este acontecimiento para Brasil y la empresa? (El Financiero)

Los inversores de Petrobras se preguntan qué demonios está pasando en la petrolera estatal de Brasil y qué pasará tras la renuncia de su presidente ejecutivo. A continuación presentamos una guía del escándalo.

¿Qué tan importante es este acontecimiento para Brasil y la empresa?

Después de meses en el corazón de la mayor investigación de corrupción en la historia de Brasil, el futuro de la empresa está en juego. Desde que Dilma Rousseff – expresidenta de su junta – asumiera la presidencia hace cuatro años, la empresa ha perdido dos tercios de su capitalización de mercado, acelerándose las pérdidas desde que se hicieron públicas las pesquisas a finales del año pasado. Posiblemente más de 20 mil millones de dólares fueron extraídos de la compañía desde hace una década, pasando supuestamente al gobernante Partido de los Trabajadores de Rousseff.

¿Cuál ha sido la reacción ante todo esto?

Esta semana, la agencia de calificación crediticia Fitch, después de Moody ‘s Investors Service, degradó a la compañía hasta sólo un paso de la calificación de “basura”, poniendo al mayor emisor de bonos en el mercado empresarial emergente – con cerca de 50 mil millones de dólares en deuda pendiente – en riesgo de verse abandonado por sus acreedores.

Si eso sucediera, como lo comentara el diario de negocios Valor Econômico el miércoles, el impacto sería igual de severo que si el propio Brasil hubiera perdido su duramente ganada calificación de calidad de inversión.

¿Cómo está respondiendo el gobierno?

Maria das Graças Foster, directora ejecutiva de la compañía, renunció el miércoles junto con otros cinco ejecutivos. Nadie ha sugerido su involucramiento en el escándalo pero han habido rumores que se le había informado de lo que estaba sucediendo y que no hizo nada – acusaciones que ella ha negado vehementemente.

La larga carrera de Graças Foster en Petrobras – fue su ejecutivo en jefe desde 2012 – y su estrecha amistad con Rousseff han hecho que sea difícil para ella proyectarse como la persona indicada para sanear la empresa.

¿Qué más debería hacerse?

Además de reemplazar a la Sra. Graças Foster, habría que limpiar totalmente la junta directiva, cuyos cargos han sido regalías políticas por décadas. La instalación de un equipo de gestión profesional probablemente complacería a los inversores y mejoraría las perspectivas de la compañía.

¿Será fácil?

Por desgracia no. Será un gran reto encontrar a alguien de renombre que quiera asumir el mando. Valor Econômico informó también el miércoles que a Joaquim Levy, el economista formado en Chicago que aterrizó en paracaídas en el Ministerio de Finanzas el mes pasado en un intento por salvar la presidencia de Rousseff y la economía nacional, se le había asignado la tarea adicional de organizar el desorden en Petrobras, empezando con el nombramiento de un nuevo director ejecutivo.

Los rumores incluyen candidatos como Henrique Meirelles, ex banquero del sector privado y presidente del banco central; Nildemar Secches, el ex jefe del grupo de alimentos Perdigão; Murilo Ferreira, presidente de la minera Vale; Roger Agnelli, el ex jefe de Vale; Rodolfo Landim, una luminaria de Petrobras y de la industria del petróleo; y Eduardo La Rocque, quien ha trabajado estrechamente con el Sr. Levy en el pasado.

¿Hay otros problemas?

Sí, las cuentas. Petrobras estuvo a un paso de violar los acuerdos de los bonos el mes pasado por no presentar a tiempo sus resultados financieros auditados para los tres meses que cerraron el 30 de septiembre. Al final los tenedores de bonos aceptaron los resultados no auditados, pero cuando éstos fueron publicados la semana pasada, no indicaron el monto robado por el esquema de corrupción.

En lugar de ello, la compañía estimó que sus activos fueron exagerados en un monto de 88.6 mil millones de reales (33 mil millones de dólares al cambio de hoy) debido a las fluctuaciones monetarias, las limitaciones de precios impuestos por el gobierno, y la trama de corrupción. El gobierno rechazó rápidamente este cálculo por considerarlo “amateur”.

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