Financial Times

¿En qué se parece el caso Facebook a la crisis de 2008?

Se encuentran cuatro similitudes entre el sector bancario previo a la crisis y las grandes compañías tecnológicas: mitología corporativa, opacidad, complejidad y tamaño, en torno al caso de la injerencia rusa.
Rana Foroohar
02 octubre 2017 22:52 Última actualización 03 octubre 2017 5:10
Ismael Angeles

Ismael Angeles

Es fascinante ver cuánto la industria de la tecnología se parece a la industria bancaria antes de la crisis financiera de 2008.

Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook, dijo que la red social, bajo creciente presión política, entregará al Congreso más de tres mil anuncios vinculados a Rusia.

Sin embargo, al igual que los financieros en el momento de la crisis estadounidense de las hipotecas de alto riesgo, los titanes de la tecnología están adoptando una postura reactiva, dando tan pocos detalles como les es posible, y tan lentamente como pueden, en un intento desesperado por mantener las ventajas de la información asimétrica de su modelo de negocios que, al igual que en el sector bancario, contribuye a generar amplios márgenes de ganancias.

Veo cuatro similitudes entre el sector bancario previo a la crisis y las grandes compañías tecnológicas: mitología corporativa, opacidad, complejidad y tamaño.


En términos de la mitología, Wall Street antes de 2008 nos vendió la idea de que lo que era bueno para el distrito financiero era bueno para la economía real. Asimismo, hasta muy recientemente, las grandes compañías tecnológicas nos convencieron de que su poder monopolístico nos hace más libres y más seguros.

De hecho, eso es lo que sostiene el caso seminal sobre la regulación de Internet, Reno contra la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) de 1997, que supuso que la apertura de Internet beneficiaría a todos.

Ambas industrias sufren de opacidad y complejidad. El uso algorítmico de datos es similar a la compleja titulización de la era de las hipotecas de alto riesgo. Ambas las entienden en gran parte sólo los expertos del sector quienes pueden utilizar la asimetría de la información para ocultar los riesgos y cosas nefastas de los que se benefician las compañías, como los anuncios políticos dudosos.

Pero esa complejidad puede resultar contraproducente. Al igual que muchos gestores de riesgos en los grandes bancos no tenían ni idea de lo que entraba y salía de la caja negra, o “black box”, antes de 2008, los ejecutivos de las grandes compañías de la tecnología resultan desestabilizados por las formas en que la tecnología puede ser mal utilizada. Dicho esto, será interesante ver cuánto ellos desconocen realmente estos riesgos.

El tamaño, en última instancia, es un problema. Esto no es porque lo más grande sea intrínsecamente malo -aunque yo diría que las grandes compañías tecnológicas tienen un poder monopolístico que viene con riesgos aún mayores que el de los grandes bancos- sino debido a que la complejidad de estas organizaciones crea un riesgo sistémico.

No nos estaríamos preocupando acerca de la posibilidad de que Facebook haya decidido el resultado de las elecciones estadounidenses si no fuera el mayor proveedor del mundo de noticias e información.

Al igual que el sector bancario, las grandes compañías tecnológicas utilizan su poder de cabildeo para tratar de evitar las regulaciones. Y al igual que el sector bancario, intentan aprovechar la idea de que es una industria especial que merece normas diferentes.