Financial Times

En 2017 se invierten los papeles y las startups ascienden

Así como en las fiestas Saturnales, la idea esencial era la inversión de los roles, este ha sido un año de cambios en los negocios, transformaciones ocasionadas por el cambio tecnológico y generacional.
John Gapper
25 diciembre 2017 21:57 Última actualización 26 diciembre 2017 9:18
Ismael Angeles

Ismael Angeles

El solsticio de invierno, la noche más larga del año, fue el pasado jueves. La Navidad le sigue a continuación, pero no fue la fiesta de regalos de invierno y de festejos: fue precedida por rituales paganos como las fiestas Saturnales.

Las Saturnales eran las festividades romanas a menudo asociadas con una desenfrenada celebración: “Toda la muchedumbre se ha dejado llevar por los placeres”, se lamentaba el estoico filósofo Séneca. La idea esencial de las Saturnales era la inversión de los roles: a los esclavos temporalmente se les trataba como iguales sociales, con sus amos sirviéndoles comida y los esclavos usando ropa como la suya.

Éste ha sido un año de Saturnales en los negocios, con los poderosos cayendo y las empresas “startup” ascendiendo. Las Saturnales en sí fueron breves: sólo duraron siete días y justo después se restauró la jerarquía social. La reversión en las empresas y en las administraciones ocasionada por el cambio tecnológico y generacional perdurará.

Consideremos el caso de Rupert Murdoch y su venta de la mayor parte de 21st Century Fox a Walt Disney por 66 mil millones de dólares. Construyó su imperio mediático desde Australia con tácticas que los romanos habrían reconocido. Él conquistó territorios de ultramar, adquiriendo activos como The Sun y The Wall Street Journal, formando alianzas con gobiernos, y enfrentándose a titulares con empresas “startup” tales como Sky Television.

Luego vino Netflix, la cual usó el Internet para operar de manera diferente pasándole por encima a las compañías de cable y de satélite y a los costosos paquetes de canales, para directamente atraer a los “millennials” con series como “House of Cards”. Murdoch y sus colegas ‘emperadores’ están perdiendo su audiencia cautiva.

En segundo lugar consideremos a Campbell Soup, una venerable marca de alimentos procesados durante la posguerra estadounidense, tan emblemática que Andy Warhol produjo sus 32 lienzos de variedades de sopa Campbell en 1962.

Las ventas de Campbell Soup han disminuido durante tres años consecutivos. La firma está reduciendo la sopa a un cuarto de las ventas netas con la compra de Snyder’s-Lance, propietaria de Pop Secret Popcorn y Kettle Chips; Hershey está adquiriendo a Amplify Snack Brands, la propietaria de las palomitas de maíz SkinnyPop y de las papitas Tyrrells.

Es cuestionable cuánto mejor que la sopa son realmente estos bocaditos supuestamente “mejores para ti”: un paquete de papitas Tyrrells contiene 22 gramos de carbohidratos, junto con “la vigorosa potencia del vinagre de sidra y la sutil pero satisfactoria ‘punzada’ de la sal marina”. Un hecho es irrefutable: las marcas pequeñas están creciendo.

En tercer lugar, consideremos el movimiento #MeToo (#YoTambién), el cual ha revelado la magnitud del acoso sexual por parte de los ejecutivos corporativos. El intento del productor Harvey Weinstein de culpar sus presuntos abusos al hecho de ser un baby boomer fue repulsivo, pero tomó tiempo para que la verdad emergiera.

El hecho de que las revelaciones acerca de Weinstein desencadenaran una serie de otras similares es, en parte, resultado de un cambio generacional: los “millennials” no están dispuestos a tolerar en silencio lo que los baby boomers se vieron obligados a ocultar.

La tecnología también ha desempeñado un papel clave: se ha vuelto mucho más fácil compartir experiencias más allá de los confines de las compañías y de las organizaciones. Las redes sociales y aplicaciones de mensajería facilitan las reuniones virtuales de personas; el movimiento #MeToo sólo pudiera haber surgido en línea.

Estos casos difieren, pero tienen un rasgo común: un repentino trastorno fomentado por el cambio demográfico y por la tecnología. Eso está obligando a numerosas empresas a reconsiderar no solamente sus productos y servicios, sino también la forma en la que gestionan a los empleados. A diferencia de las Saturnales, la revolución es permanente.

“¿Cuándo se sublevarán estas colonias?”, reclama el impaciente grupo durante la escena inicial de “Hamilton”.

Este año proporcionó un sinnúmero de ejemplos de consumidores y empleados que se sublevaron en contra de las grandes compañías. Es poco probable que 2018 sea más cómodo para los dueños de negocios.

Sign up for free