Financial Times

Crimea, una oportunidad para las ambiciones globales de la UE

La crisis de Crimea sería la oportunidad de la Unión Europea de ser un jugador de primer nivel en el orden mundial, pues desde la Guerra Fría sus decisiones han tenido un impacto marginal a nivel global.
Peter Spiegel
17 marzo 2014 13:50 Última actualización 17 marzo 2014 14:15
Banderas de Ucrania y Unión Europea (Foto: Reuters)

Banderas de Ucrania y Unión Europea (Foto: Reuters)

Bruselas se da cuenta del valor del pensamiento estratégico con respecto a Ucrania.

Durante gran parte de la época posterior a la guerra fría, el papel de la UE respecto a los asuntos internacionales ha sido algo parecido a un Japón de Occidente.

Como una potencia económica y comercial, ha tratado de conformar los eventos mundiales a través de ayuda exterior, concesiones tarifarias y sanciones selectas ocasionales. Ha domado su propio patio trasero a través de las membresías en el club de la UE, pero esas medidas han tenido un impacto marginal en el orden mundial.

Al igual que su homólogo asiático, la UE ha tenido poca importancia en la geopolítica de alto nivel, y se ha visto obligada a contentarse con algunas oportunidades para salir en fotos en las juntas cumbre del G7. Cuando sucedía algo importante, Bruselas declaraba fuertemente una posición y la decisión grande se revertía a Londres o Paris. Si las cosas iban mal, siempre podía contar con esa reliquia de alianza dirigida por Estados Unidos allá por el aeropuerto, la sede de la OTAN.


Pero de repente, y literalmente de un día para otro, la ocupación rusa de Crimea parece haber alertado al liderazgo de Europa de que en efecto la UE puede ser un jugador de primer nivel en los eventos mundiales. Si Rusia considera a la UE como una amenaza estratégica, lo menos que los diplomáticos europeos pueden hacer es ver a la UE de la misma manera.

“Solamente imaginar que esto pudo haber sido un aburrido ejercicio tecnocrático típico de la UE, no debería haber sido una sorpresa que no se pudiera hacer,” se lamenta un diplomático basado en Bruselas de la estrategia de la UE con respecto a Ucrania antes de la crisis. “No puedes despojar toda la política de la política”.

Los funcionarios en la capital de la UE involucrados en deliberaciones a puerta cerrada desde la invasión rusa a Crimea dicen que todavía hay señales de una mentalidad estrecha con un enfoque a corto plazo de parte de algunos estados miembros. Pero, cada vez más, las grandes potencias han peleado por una acción colectiva fuerte que apoye un objetivo a largo plazo, aun si causa dolor en el corto plazo en casa. Ésta es la definición de pensamiento estratégico.

“Ellos no piensan juntos normalmente y cuando lo hacen, suele ser una visión a corto plazo,” dice Jan Techau, un ex ministro alemán de defensa quien ha sido la voz en el desierto clamando por una “Europa estratégica” desde que estableció una oficina en Bruselas del centro de estudios Carnegie Endowment hace cuatro años. “Ahora están pensando a largo plazo. Si esto no nos despierta, nada lo hará”.

El jugador clave en este despertar, como siempre en la UE, ha sido Alemania. Durante gran parte de la era de la posunificación, la relación de Berlín con el Kremlin ha sido transaccional, basada en sus profundas y amplias relaciones energéticas y comerciales. Los europeos del Este aún recriminan la decisión alemana de hace una década de apoyar el gasoducto a través del Mar Báltico para llevar gas a las costas alemanas, haciendo de lado a sus vecinos del este.

Pero hace 10 días, después de llamadas diarias con el presidente ruso, Vladimir Putin, , la canciller alemana, Angela Merkel, apoyó una fuerte e inesperada movida para apoyar sanciones en una junta cumbre de emergencia. Los intereses mercantiles alemanes fueron subsumidos por el objetivo colectivo de mantener el sistema internacional de la posguerra. Se espera que los primeros blancos de esas sanciones sean determinados por los ministros exteriores el lunes.

La corriente actual de pensamiento estratégico podría ser temporal. El récord reciente de la UE ha sido poco alentador. Bruselas prácticamente caminó dormida a través de la primavera árabe a pesar de repetidas protestas de que estaba abandonando a sus vecinos del sur.

Pero el tipo de estrategia a largo plazo que podría ayudar a África del Norte – en particular el abrir los mercados de la UE a textiles y agricultura del mediterráneo del sur para que puedan crecer las economías de esa región, se estabilice la política en la región y los migrantes dejen de cruzar en navíos sujetos a naufragar – se ha visto sofocada por el proteccionismo a corto plazo.

De forma similar, los pasados 18 meses han generado escenas indecorosas de la Sra. Merkel, François Hollande de Francia y David Cameron de Gran Bretaña haciendo peregrinajes a Beijing para vender los productos de sus países a pesar de los alegatos contra el “dumping” comercial chino en Europa y los problemas sino-japoneses en el Mar de China Oriental.

Pero Jean Monnet, el hombre de estado francés conocido como el padre fundador de la UE, dijo una vez que Europa sólo sería “forjada en crisis”. Esta perogrullada fue citada demasiado a menudo de manera favorable durante la conflagración de la eurozona, cuando esa misma forja dejó a millones sin trabajo. Sin embargo tal vez ahora pueda presentar un mejor resultado en Ucrania.